lunes, 21 de agosto de 2017

21 de Agosto de 2017 Luna Nueva y Eclipse Solar en Leo


(Interpretando con Amor el acompañamiento de los Astros)

El principal evento astrológico del año, el Eclipse Solar de Luna Nueva 2017, está aquí: el eclipse lunar de Leo. El bombo está justificado. Esta luna nueva se las trae.

Una luna nueva lanza una fase, una estación lunar, un nuevo comienzo y renacer de la Vida. Un eclipse solar trae fuerza dramática a este lanzamiento y hace sentir su influencia por meses, a veces más. Es similar a reiniciar un sistema operativo para instalar una actualización. El sistema se apaga. La pantalla se vuelve negra. Cuando el sistema vuelve a estar disponible, está renovado, funcionando de forma diferente y probablemente más rápido. Algunos componentes anteriores han desaparecido, otros permanecen. Algunos funcionan de manera diferente. Y algunos son nuevos, incluso inesperados.

La mayoría de los eclipses solares tienen la fuerza de una nueva luna adicionada con esteroides (vitaminas y hormonas)…o sea potenciada. En el 2017 el Eclipse solar de Luna Nueva de Leo viene con anfetaminas (estimulante…muy estimulante) y un par de atados de la espinaca de Popeye también. ¿Se acuerdan de la potencia de que daba la espinaca al personaje de Popeye? .Los mayores nos acordamos.

Nos hemos estado pre-calentando para ello. Es la segunda Luna Nueva de este año en Leo, el de corazón cálido, extravagante, dominio de la búsqueda de atención, de la realeza.

Julio preparó las señales con un tap-tap-tap en el acelerador, poniendo gasolina a nuestro verdadero yo para que salga y juegue. Agosto está al máximo en  Leo, si se quiere, inflamando todas sus cualidades en la mayor expresión posible.

El dios guerrero Marte no sólo está incrementando la acción, sino empujándonos ella, encendiendo el impulso, la motivación, la pasión y también la irritación, los temperamentos airados, los berrinches, la furia y los ataques directos.

Así que un profundo suspiro…un “Ommmm” y mucha paciencia y atención plena

Marte  nos empuja a todos, individualmente y en grupo, en una dirección que huele al destino, el camino al Nodo Norte de Leo, ocupando el escaso espacio entre Marte y la Luna Nueva. El Nodo Norte es el último punto en el que el Sol y la Luna se  cruzan antes de fusionarse. Su misión para nosotros está bien marcada en el  Eclipse solar de Luna Nueva de Leo: tomar nuestro  lugar en el colectivo que permita la expresión más completa de nosotros mismos.

Podemos hasta sentir manos cósmicas tocándonos el hombro, impulsándonos  a la acción. Es probable que simplemente nos encontremos moviéndose, o siendo catapultados a través del espacio/tiempo como si fuéramos disparados por  un cañón.

Hay poco espacio para la lógica, la planificación o las estrategias, pero mucho espacio para los movimientos audaces, sin dudas, sin remordimientos. Estas energías se encienden dentro de nosotros natural, instintiva y orgánicamente. Y probablemente resulten imparables.

La explosión es liberadora, desestructuradora , pero estabilizadora. Mientras que algunos asuntos pueden tomar formas inesperadas, CALMA, pues es la activación de las energías que se han estado construyendo en y alrededor nuestro desde diciembre pasado, cuando la mano amorosa de Saturno comenzó a trabajar en equipo con Urano, innovador y perturbador.

La Luna Nueva, Marte y el Nodo Norte están completando el circuito, creando un gran trino de fuego recorriendo las áreas de Aries, Leo y Sagitario. Estemos listos o no,¡ aquí viene!

El Eclipse Solar de la Luna Nueva de 2017 no es solo un momento de detonación, sino una reacción en cadena. El agente de cambio impredecible está en su flujo exacto y sin restricciones con la Luna Nueva invitándonos siempre a renacer y es más…en ésta posición…lanzándonos al cambio o al abismo de la ansiedad y la fatiga…por supuesto podemos elegir y es eso consiste el libre albedrío ante las energías siempre cambiantes de la vida que co-creamos.

La fuerza vital, el instinto de supervivencia, la voz directriz  susurándonos…es más levantando la voz para que escuchemos el…"Tengo que ser Yo” están surgiendo. Y Júpiter está en Libra, apoyándonos… ofreciendo asistencia, beneficios y expansión en y a través de las relaciones.

LAS RELACIONES…esas que escogemos para los mayores aprendizajes.

Lo que sea que llegue, es lo mejor. Cualquier cosa que se quede, lo que venga, lo que sea que florezca mejorará a al personaje que también somos y a lo que nos estamos despertando.

A estar atentos a lo que se revele cuando el posicionamiento de Mercurio retroceda del 3 al 5 de septiembre. La información será difícil de perder ya que el combativo Marte estará acompañando al mensajero alado (Mercurio,claro). Observemos, también, que los corazones acepten las amorosas actualizaciones cuando Venus forme un gran trino con Saturno y Urano más tarde ese mes. Para actualizar las energías amorosas, hay que crear espacio…apertura sin negación ni rechazo…lo que no significa aceptar ser víctimas ni resignarnos a nada…no es del tipo de energía de Leo…simplemente es discernir ante de dar una batalla…detenernos y hacer gala de la sabiduría de la intuición.

Estemos atentos a la oportunidad de un despertar y una revitalización más allá de lo que alguna vez hayamos  experimentado. Es la hora.

 A apagar los sistemas para recibir el formateo.

Tampoco es obligatorio…consideremos siempre que co creamos la influencia astral como co-ayudante de un proceso de constante cambio que nos mantiene actualizado con fuerzas que siempre destruyen las cristalizaciones fijas.

 

"El mayor privilegio de  una vida es ser quien eres." - Joseph Campbell

 

Tahíta

Dando la Oportunidad al Hemisferio derecho


 

 

El hemisferio izquierdo es mente racional. De la mente racional es de donde surgen los comentarios interminables, el parloteo mental constante: juzgar, analizar, planificar, criticar, vivir ansiosos por el futuro o con culpa por el pasado.

Casi todo el tiempo, y  me incluyo, solemos ocuparnos en ese pensar metódico que tanto estresa. Por lo menos en lo que a mi concierne, me gusta organizarlo todo, ordenar y sopesar. Y es que el hemisferio derecho es lo que la sociedad y la familia nos estimulan desde niños…el que propicia el HACER…para que seamos hábiles y nos sustentemos económicamente, en especial en la sociedad occidental. Ese hemisferio conecta nueva información con vieja información dándole sentido a nuestro mundo. Sí…el verbo predilecto  del hemisferio izquierdo del cerebro es hacer.

En cambio el hemisferio derecho abraza el crear, el “pensar” de manera holística y en imágenes. El hemisferio derecho aprende a través del cuerpo. Es el  responsable de traer nuestra atención al presente y nos da nuestro sentido de conexión a todo y todos. Creatividad, intuición, imaginación nos libran del pensar repetitivo en el que caemos  tantas veces cuando exageramos el dar predominio al hemisferio izquierdo…y lamentablemente, cuando éramos niños nuestros padres estaban muy interesados en que tuviéramos “los pies sobre la tierra”…o sea que no nos abriéramos a la ensoñación creativa, a la intuición y la libertad de espíritu, sino que lo necesario para ellos y primordial era el HACER…que nos proporcionaría el suministro material.

Otra cosa que seguramente hicieron, al menos algunos, fue menospreciar al cuerpo…tratar de que no lo tocáramos demasiado, por cierta idea de pecaminosidad o lo que sea, darnos en cuanto aparecía una molestia o dolor un medicamento para quitar esa molestia o señal, sin escucharlo.

El cuerpo es el que mejor indica nuestros sentimientos o estado emocional en cualquier momento dado. Las emociones son una respuesta del cuerpo a una situación percibida. Sentir las sensaciones directamente en nuestros cuerpos es fundamental para el bienestar emocional.

 La atención plena nos proporciona las herramientas  que necesitamos para crear el espacio emocional y mental el que tengan lugar tanto la inteligencia como la sabiduría.

Cuando empezamos a practicar la meditación mindfulness normalmente encontramos que el mayor obstáculo es nuestro hemisferio izquierdo, nuestra mente racional. Es de esperar porque nos identificamos completamente con ese flujo constante de pensamientos. Sin embargo, la idea de prestar atención al presente pone en marcha el hemisferio derecho y nos abre amorosa y espaciosamente a la creatividad y al SENTIR. Cuando intentemos  iniciarnos en cualquier práctica de atención plena la mente racional inventará excusas como: “Estoy demasiado ocupado,” “no funcionará para mí,” “no tengo tiempo”.

Cuando surjan éstos pensamientos, simplemente aceptémoslos .Son sólo pensamientos. Surgen y desaparecen. Y solo HAGÁMOSLO. Comencemos a meditar tal como podamos en cada momento que podamos…y no me refiero a largos tramos de tiempo…sabemos que así la mayoría no lo logra.

Lo esencial es decidirse y comenzar aún con pequeñas tomas de consciencia y momentos de  “darnos cuenta” para volver al presente, aunque sea decenas de veces en el día. Parar y darse cuenta…eso es sin duda parte de la meditación mindfulness.

Donde estés ahora mismo, para...respira profundamente un par de veces, fijándote en cómo fluye el aire al entrar y salir de tu cuerpo. Ahora muy suavemente presta atención a las sensaciones en tu cuerpo. Siente tus pies, tu espalda, tus hombros, tu garganta, tu plexo solar, tu rostro…lleva consciencia a tu cuerpo por unos minutos…y hazlo cada vez que puedas en el día.

Tu cuerpo te dará señales y tu intuición te ayudará obtener información confiable y necesaria.

Eso es mindfulness…salirnos de vez en cuando de la repetitiva charla del hemisferio izquierdo que de tanta utilidad nos es en la practicidad de la vida, para dar paso a la sabiduría del cuerpo, del hemisferio derecho, de la intuición y la frescura de la creatividad fuera de patrones repetitivos.

 Probemos volver a la realidad de lo que SENTIMOS…tomemos un respiro de las interminables historias que nos cuenta la mente racional, llena de opiniones, juicios, conceptos y aceptemos escuchar de manera directa lo que está ocurriendo en nuestra vida y  lo que experimenta el cuerpo, sus mensajes y sabiduría, sin necesidad de otro gurú que la Vida misma llegando con la información de un Campo amoroso en el cual tenemos el SER…

Démonos ese permiso y veamos qué regalos conscientes comenzamos a recibir.

En el  Uno.

Tahíta

 

jueves, 17 de agosto de 2017

Está bien no estar siempre Felices


 

Exigimos felicidad porque nunca aprendimos a estar “no-felices”.

Estamos consumidos por la necesidad de ser felices. Pasamos una enorme cantidad de tiempo y energía tratando de hacer que la felicidad llegue, de sentirla… y aun así a menudo no estamos contentos, es decir, no nos gusta nuestra situación de vida.

Hay una creencia en esta cultura que supone que la vida es feliz. Los medios de comunicación presentan la vida como una especie de parque de diversiones con helado, risas y premios. Nuestra concepción de lo que se supone que debemos sentir está basada en una vida que no está alineada con lo que es real.

Ciertamente, una parte de la vida es alegría. Pero la vida también es desafiante y dolorosa a veces. Todas estas experiencias son parte del viaje. Tenemos que hacer cosas que no queremos hacer, tenemos que interactuar con las personas que nos hacen daño, tenemos que vivir dentro de un cuerpo que se enferma y, finalmente, tenemos que dejar ir todo y a todos los que amamos. Esperar solo alegría es una vía segura a la decepción.

En esta sociedad, cuando no somos felices, somos fracasados por no ser capaces de crear una vida feliz. No ser capaz de ser felices  significa que hay algo mal en nosotros.

Como resultado de estas creencias, nos desesperamos. Debemos estar vigilantes en el control de nuestra experiencia, asegurarnos de que la vida se sienta bien y que otros sepan que nos está yendo bien. Pero hacer que el momento presente se sienta bien frecuentemente cuesta demasiado.

Hemos limitado nuestro bien a algo tan efímero e incontrolable como el placer de una situación determinada, y apostamos nuestro bienestar a  nuestra capacidad de mantenerlo. Sería prudente volver a examinar nuestra meta.

Nuestros intentos de ser felices no son el problema. El problema es que no somos conscientes de una alternativa viable a la felicidad. Como vemos, la única alternativa a la felicidad es la miseria o el vacío. No sabemos cómo no sentirnos felices y  aún estar bien, completos, presentes.

Saber estar “no felices” es un posicionamiento en el cual podemos estar en paz o sentirnos bien con nosotros mismos. No se nos enseña cómo aliviar nuestra incomodidad, aliviar nuestra tristeza, simplemente “estando” “permaneciendo” con la incomodidad, como si estos estados no fueran parte de una vida regular, una buena vida.

Nos instruyen a mantener la frente en alto, a hacer limonada si lo que tenemos es limones, y con eso distraernos, cuando lo más simple y directo es aprender a estar en cualquier estado en el que estamos sin huir….en lugar de ello se nos invita a polarizarnos, a saltar a  otra cosa, a alejarnos de lo que sentimos y volvernos a lo que nos hace felices. No se nos ha enseñado cómo permanecer con nuestra no-felicidad de una manera que todavía pueda  permitirnos sentirnos  bien.

¿Por qué se nos entrena para creer que la no-felicidad es algo espantoso?... ¿porque no sabemos cómo manejarlo? Miedo. Creemos que la no-felicidad nos deja indefensos y abandonados, y por lo tanto debe ser evitada a toda costa.

Hemos diseñado un sistema que exige que permanezcamos felices,  un sistema que depende de nuestro control sobre algo que no puede ser controlado. A pesar de la constante transitoriedad, desafío e incontrolable naturaleza de la vida, seguimos insistiendo en que la vida puede ser y de hecho es incesantemente agradable.

¿Continuamos exigiendo y esperando la felicidad?

Consideremos los métodos que utilizamos para hacernos felices, y por qué fallan.

Con el fin de servir a nuestra constante necesidad de felicidad hemos creado una industria multimillonaria de autoayuda plagada de gurús psicológicos y espirituales, todos enseñándonos cómo disfrutar sin cesar de la vida. Esto no quiere decir que los gurús reales no existan.

Un  maestro adecuado en el momento adecuado puede cambiar nuestra vida. Sin embargo, la corriente de expertos de autoayuda y programas de auto-mejora  que llena y rellena nuestras estanterías de librería es interminable. Más rápido de lo que podemos incluso digerir el contenido de un libro, la industria de autoayuda genera y comercializa una colección de nuevos hallazgos para mantenernos enganchados con esa industria.

La autoayuda moderna  se maneja en tres campos.

El primer campo de auto-ayuda (pensamiento positivo, ley de atracción, manifestando tu vida, etc.) nos vende programas sobre cómo tomar el control de nuestra situación de vida, para crear una situación de vida que sea de nuestro agrado y placentera. El primer campo nos dice que recibiremos lo que pongamos en el mundo: todo depende de nosotros.

El segundo campo (terapia cognitivo-conductual, control de la mente, etc.) nos enseña cómo controlar nuestros sentimientos. Este campo nos enseña cómo asegurarnos de que, al final del día, nuestros sentimientos acerca de nuestra situación de vida sumen en lugar de restar a nuestro bienestar. Una vez más, depende de nosotros el control de cómo nos sentimos acerca de nuestra vida.

El tercer campo adopta un enfoque diferente: nos instruye sobre cómo superar completamente nuestra experiencia humana y acceder directamente a un estado trascendente, donde lo que nos sucede a nosotros realmente: no importa. Al igual que otros campos, esta forma de espiritualidad equivocada apoya nuestra creencia de que no podemos experimentar la no-felicidad y al mismo tiempo  estar bien, incluso muy bien.

Culparnos por la situación de nuestra vida nunca nos dará felicidad.

La industria de la autoayuda que mueve millones de dólares tiene poca o ninguna tolerancia para el flujo y reflujo natural de la felicidad que ocurre en cada vida humana. La autoayuda apuesta su valor en nuestra  habilidad de alcanzar un estado emocional  placentero que ciertamente no podemos sostener.

Éstas “escuelas de la felicidad”…está todo el tiempo diciéndonos… ¡HAZ QUE SUCEDA!

Y ¿qué pasa si no sucede?

Se centra todo en tomar el control de nuestra situación de vida.

Sin embargo… no se trata de  descubrir una manera de controlar las cosas para que nunca necesitemos experimentar emociones difíciles. Por más que se nos muestren caminos para  la visión, las afirmaciones, y otras técnicas para manifestar nuestros deseos y para traernos una vida placentera, el problema es que el sistema falla cuando las cosas no van de la manera que visualizamos.

Todos estos caminos dejan fuera de concurso la aceptación, al sentirnos bien con lo que llega sabiendo que lo maneja la inteligencia del Uno, no nuestro ego.

Así, podemos movernos a un experimentar lo que sea que llegue, sin pretender ser felices todo el tiempo como nos programaron que deberíamos sentirnos .Esto no nos puede legarlo ningún gurú o técnica…solo tenemos que soltar la expectativas y pretensiones y experimentar cada uno a su modo, guiados por la intuición y la sabiduría interior, que no nos cobrarán por aprender a vivir sin las ilusiones que pretende comprar el ego.

Tal vez descubramos, en  el fondo que sí podemos acceder a una felicidad duradera, pero que no está ligada a nuestra situación sino a cómo aceptamos  ser vividos por la vida, sin querer controlarlo todo.

 

Por supuesto, ésta es solo un una invitación a la autoindagación.

En el Uno.

Tahíta

miércoles, 9 de agosto de 2017

VIVIR SIN SABER


Cuando dejamos de creer ciegamente en nuestros pensamientos y creencias, caemos en el profundo, amplio y potencial espacio del no saber… un NO SABER…que puede inspirarnos a inéditas experiencias no programadas. De hecho, lo importante es  desprogramarnos de lo aprendido y adherido a nuestras mentes individuales, por lo que ese espacio nos ofrece las corrientes energéticas precisas para tal oportunidad.

Se nos ha inculcado que “es malo” no saber…que es inaceptable sentirnos confundidos. Cuando en realidad, la Vida es un misterio.  NADIE sabe demasiado de ese misterio…y todos solemos sentirnos confundidos con nuestro contenido mental.

Nos aterra el que nos consideren vulnerables, el sentirnos desprotegidos e inseguros, y por eso tratamos de cubrirnos de capas y capas de conocimientos, certezas e intelectualismo, cuando lo que cubrimos en definitiva es nuestra vulnerabilidad, escapando a esa sensación  incómoda de sentirnos  inconclusos, “en falta” de algo. Porque la mente fragmentaria nunca se sentirá en completitud hasta que podamos al menos vislumbrar una escena mayor y completa.

Es un gran alivio admitir que en la mayoría de las cuestiones “no sabemos”…que las cosas están abiertas a seguir en múltiples y desconocidas formas.

¿Seguiremos creyendo que  No Saber es algo “a arreglar”, una materia pendiente, un hueco que tenemos que llenar con lo que  creemos que sabemos?

A los pies de la mente nos postramos ante los pensamientos que llegan como si fueran la Verdad. Pero cuando nos percatamos de que el pensamiento puede ser superficial, reaccionario, repetitivo e inútil, nos quedamos aún en un espacio abierto, que nos atemoriza.

Este espacio abierto es realmente  libertad, posibilidad creativa y energía maleable para nuestra expansión…disfrazado de vacío. Puede que ese disfraz nos haga sentir atemorizados…pero es un potencial, es LO QUE HAY.

Podemos soltar  creencias y abrirnos es éste espacio en el que nada sabemos para que llegue el verdadero conocimiento. Podemos dejar de erigir altares a la mente individual, para alcanzar la plenitud de lo que va más allá de ella, moviéndonos desde un conocer mucho más profundo que proviene del no saber….del ámbito esencial, de la intuición.

Así, aunque nos hayan hecho creer que No Saber es una debilidad, sepamos que en realidad es fortaleza, poder y valentía. Valiente no es el finge ser fuerte.

Vivir valientemente puede incluir  “no saber cómo vivir”, y llega desde el sentir y experimentar lo que hay aquí, sea lo que sea. Solo entonces podemos aspirar a que lleguen las  señales seguras del Espíritu Uno. Y es más…nos atreveremos a permanecer sin hacer interpretaciones de ellas, sino que las percibiremos y nos arriesgaremos a responder a las circunstancias y experiencias de la vida sin necesidad de entender lo que significan.

Entonces somos libres para vivir, expresarnos y sentir lo que sentimos como  verdadero, no importa lo que eso signifique o lo que los demás puedan pensar.

Eso nos lleva a sentirnos más profundamente  nosotros mismos y a los demás. Comenzamos a sentir la Unicidad de todo lo existente, más allá de las creencias.

Al no tratar de forzar la vida para que sea como creemos que debería ser, comienza el fluir.

 La vida continuará desafiando nuestras creencias acerca de cómo deberían o podrían ser las cosas. …y nos acercará las respuestas como regalos interminables que siempre estuvieron aquí accesibles pero como estábamos tan inmersos en nuestros pensamientos, los pasamos por alto.

El flujo de la vida siempre está sucediendo, pero muy frecuentemente tratamos de dirigirlo o controlarlo de acuerdo a lo que creemos o tememos. Dejar ir y dejarnos caer libremente en la vida puede dar la sensación de que nos arriesgamos a perderla, pero…es cuando realmente comenzamos a cobrarla.

Cuando dejamos de manipularnos a nosotros mismos y a la vida, lo real comienza a desbordarse.

Es la naturaleza de la Vida que somos…desbordarse cuando conscientemente la reconocemos…celebrándose a sí misma en cada flujo.

No saber cómo vivir…es en realidad dejar que la corriente de Vida esencial  NOS VIVA en libertad, sin necesidad de tener un plano aprobado de cómo fluirá….a eso, suelo llamarlo: FE.

En el Uno.

Tahíta