lunes, 29 de mayo de 2017

MAESTROS ELEGIDOS…NO PERSONAS TÓXICAS


La única manera de “lidiar”…con las inadecuadamente llamadas "personas tóxicas"…es con AMOR.

Pongo entre comillas las palabras que no resuenan como adecuadas ya en nuestro camino hacia un mundo más amoroso…LIDIAR…es una lucha, por lo cual podríamos reemplazarla por “gestionar”…y PERSONAS TÓXICAS…es un concepto muy fuera del discernimiento al que estamos abriéndonos…ya que a ésta altura comprendemos que todos somos fragmentos de una misma Vida experimentándose, que no hay en esencia un “otro” que no sea parte nuestra y que esos fragmentos son espejos y a la vez maestros que el Alma individualizada ha escogido para llegar a las más altas cumbres del amor compasivo.

Si escogimos o simplemente se nos presentan personalidades (máscaras) que nos fastidian o lastiman…no son ellas las que nos estresan y nos empujan a salirnos de las casillas, sino la poca comprensión o manejo que tenemos de nuestras reacciones humanas. Y me pasa bastante, sí.

Por eso al leer tantos artículos de como “lidiar” con personas tóxicas que llenan la red, creo que tenemos que ser cautos y discernir que quien escribe esos artículos aún no ha llegado a comprender que una experiencia vital sin esas personas y desafíos sería muy poco movilizante de cambios y aperturas.

Cuando no solo discernimos sino que podemos de a poco a estar atentos para no quedarnos en la reflexión sino que pasamos a la aplicación de lo que sabemos, esas personas no nos impactarán tanto y nada será considerado peligroso como para “echarnos fuera del juego”.

Tener inteligencia emocional significa  manejarnos con amor, no desde el intelecto solamente…y ese amor promueve el perdón tras la comprensión…y también el olvido de las faltas ajenas y el daño recibido, en muchos casos.

No significa esto para nada quedarnos con quien nos maltrata o mantener amistades o cualquier otra relación obligadamente por considerarlo espiritual, sino “intuir”, más allá de la mente, a quiénes todavía tenemos que permitir a nuestro lado para bien del Todo y a quien soltar, sin dañar ni dañarnos. Aquí es donde obra la verdadera inteligencia emocional, no apartando a todos y todo como potencialmente peligroso…pues así nos aislaremos de los más grandes maestros y oportunidades de  expansión.

Las circunstancias y las personas, siempre van a afectarnos, en menor o mayor grado. Para eso las creamos en la escena. Cuando ya nada nos impacte absolutamente, pasaremos de plano…pero en éste: de eso se trata así que es ridículo crearnos corazas de lucha o no aceptación para no sufrir…con lo que le ha costado al Alma orquestar todo esto.

La resiliencia nos da la posibilidad de una alquimia interior en la que lo que experimentamos se convierte en el oro de la fortaleza y una mayor comprensión aún.

No nos sirve estar tan obsesionados con la negatividad que podamos absorber de los demás ni de los que según los más débiles emocionalmente nos “chupan” energías…porque nuestro sistema energético es tan fabuloso que solo  absorbemos lo que emanamos…y no es necesario que nadie nos quite energías porque  al vivir interconectados…el sistema se auto equilibra y cuando estamos muy pletóricos de energía…ella es tomada por quien la necesita y viceversa. No hay robo de energía sino donación amorosa y equilibrada.

Así, podríamos considera que ser inteligentes desde el punto de vista energético,  es permitir que la energía fluya libremente y dar lo que queremos recibir.

Me resulta risible considerar siquiera que las personas fastidiosas o desagradables sean una “distracción de la tarea”…en realidad, son parte importante de nuestra tarea, ya que nuestras relaciones nos ponen en tarea…y  tenerlas en cuanta amorosamente es dejar de considerarnos “superiores espiritualmente” para enfocarnos en la elevación de todas las partes del Todo, sobre todo con el ejemplo.

Si bien es cierto que algunas personas pueden inducirnos al pensamiento negativo, el mantenernos atentos y en calma puede hacer que ayudemos a dar un giro a tales influencias beneficiando a ambas partes…y en lugar de huir menospreciando al otro por “ser negativo” darnos cuenta de las veces en que nosotros lo somos y cómo se nos refleja para cambiar de curso.

No necesitamos encontrar la solución para “lidiar” con una persona  que creemos que nos crea un conflicto. Si lo vemos como un conflicto es porque se nos muestra esa perspectiva para que la cambiemos y aprendamos a aceptarnos y aceptar las partes nuestras y de los demás menos agradables  con tolerancia, paciencia y Amor compasivo.

No siempre lo conseguiremos, pero al menos dejaremos de culpar a los demás de lo que percibimos como “tóxico” y conflictivo y nos adentraremos en esas zonas nuestras que se están reflejando allí para ser tomadas en cuenta…como podamos y a medida que podamos…sin juicio.

La naturaleza me suele mostrar cuan retrasados estamos al respecto…y me doy cuenta de eso al observar por ejemplo cómo muchos arbustos de mi jardín y los alrededores permiten que las campanillas azules trepen y los usen de apoyo…y no creo que les trasmitan: “Oye, apártate que me eres tóxica, me quitas la luz y me chupas energía”…lo mismo observo  en muchas especies…y se suele llamar Asistencialismo...Cooperativismo.

¿Seremos nosotros menos poniéndonos miles de corazas de todo tipo para que no se nos trepen las energías de cuantos nos rodean? Solo atraemos lo que emanamos. Eso es lo más importante a considerar…no si el otro es tóxico o nutricio. Y repito que eso no quiere decir que convengamos en convivir con quienes nos dañan. Se trata de discernir, sin aislarnos, cómo  fluir en las corrientes cotidianas con una inteligencia emocional que no nos sumerja en el miedo ni en el menosprecio del ser que nos espeja y nos impulsa a la completitud. Cada caso es único y a resolver desde un nivel muy profundo.

Discernamos siempre lo que leemos ante de tomarlo como regla…y antes de  aceptarlo como conveniente preguntémonos si es coherente con lo que aspiramos a irradiar, expandir, co-crear y recibir de retorno.

Abrazados en el Uno.

Tahíta

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