miércoles, 26 de abril de 2017

Rozando la superficie de la Vida


 

Dispones de lo que está en manos de la fortuna y abandonas lo que está en las tuyas. ¿Cuál es tu propósito? ¿Por qué te adelantas tanto? Todo porvenir es incierto: vive, pues, desde ahora”.

-Lucio Anneo Séneca (“De la brevedad de la vida”)-

 

Tal vez algunos de nosotros ya nos hemos dado cuenta de que vamos más y más rápido.

 Todo es una carrera…como si la vida misma fuera una carrera para llegar ¿a dónde?

No hay a donde llegar, ni nada a experimentar sino lo que experimentamos…sin embargo, cada vez se pasa por la vida más rápidamente usando el presente solo como trampolín a algo que no existe. Nada sino lo que estamos viviendo existe, y lo despreciamos negando presencia a la belleza que nos rodea, sea como sea, a las personas, lo que es más lastimoso y a nosotros mismos.

Sí…a nosotros mismos porque colgados siempre al celular, el internet, o la mente charlatana…perdemos conexión con nosotros mismos además de “los otros”.

Lo observo cuando camino por las tranquilas calles del lugar en que vivo…antes la gente pasaba a tu lado, te miraba y te saludaba…ahora “hablan solos” siempre conectados a un aparato móvil de comunicación (¿o incomunicación?....o  ni te registran, metidos en su charla mental, a mucha distancia del presente. Otros  casi vuelan en lugar de caminar o van  arreglando cosas en sus bolsas o arreglándose el maquillaje, como si ya no pudiéramos disfrutar de “simplemente estar” sin dejar de mover manos, ojos o piernas.

Junto con la velocidad que viciosamente hemos adquirido, viaja la sensación de que no hay suficiente tiempo. Eso es solo una percepción. Pero es una percepción dañina  de “no estar disponible” ya sea para otros como para nuestro Ser…y por añadidura, generalmente se acompaña de ansiedad. Sentimos ansiedad porque el pensar que no tenemos tiempo nos lleva a racionalizaciones como…: “No estoy preparado aún para…” “No voy a poder resolver lo que me va a llegar,” “Voy a quedarme corto de tiempo,” “No voy a poder hacer algo como debiera.”

En realidad nunca vamos a comprobar en presente el resultado, y es más no será muy bueno si por anticipado nos recargamos de duda y ansiedad.

Es totalmente necesario que nos detengamos…que tomemos pausas  y nos zambullamos en PRESENCIA…frecuentemente.

No es Vida plena la que llevamos corriendo por la superficie de las experiencias sin VIVIRLAS.

Siempre teniendo la  sensación de estar en camino a otro lugar, como si este momento no fuera lo suficientemente importante. Y es terrible, pues no hay otra cosa por vivir. Solo lo que está aquí y ahora. Estamos tratando de llegar a un momento en el futuro  en el cual al fin descansaremos… ¿de qué y cómo? Paremos ahora, descansemos ahora, vivamos ahora.

 Detengamos esta carrera perpetua que solo nos lleva al final de nuestra vida terrena presente. Vivimos en la superficie, incapaces de acceder a la profundidad que da todo el sentido a ésta experiencia.

SOLO ROZAMOS LA SUPERFICIE DE LA VIDA

Thomas Merton describe el apuro y las presiones de la vida moderna como una forma de violencia contemporánea. Dice:

“Rendirse a demasiadas exigencias, a demasiadas preocupaciones, es sucumbir a la violencia.”

Cuando nos apresuramos, violamos nuestros propios ritmos naturales, lo que no nos permite ESCUCHARNOS…escucharnos verdaderamente interiormente…y tampoco ESCUCHAR A LOS OTROS…escuchar su alma, su resonancia. Nos volvemos tensos. Nos empequeñecemos.

Ya no nos permitimos  detenernos ante un paisaje, una flor, un niño, una taza de café humeante, realmente regalándonos el espacio y la satisfacción de deleitarnos con lo que sea que percibamos. Nos negamos apreciar la belleza,  celebrar, servir a otros desde el corazón, no rozando la superficie de la vida, andando como zombis, deambulando en la inconsciencia entre la prisa, la desatención, el uso excesivo de una tecnología  sobrecargada de estímulos…PERDIÉNDONOS..

Necesitamos darnos la oportunidad de hacer una pausa y redescubrir ese espacio de PRESENCIA que tan fácilmente olvidamos en la prisa y la inconsciencia…la falta de atención plena y el desprecio al momento presente.

Cuando dejemos de apresurarnos para llegar a un  futuro inexistente  y nos abramos a lo que está aquí, vamos a ESTAR VIVOS.

El descanso, el gozo o la tristeza, la risa y el llanto, lo suave y lo áspero, la coherencia  y la pasión, el Amor, la VIDA…están solo aquí y ahora.

Detente y VIVE.

En Amor.

Tahíta

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