domingo, 30 de abril de 2017

¿Dónde duele?


 

Las heridas en nuestras vidas están relacionadas con percibirnos  separados…con esa sensación de que en cualquier momento podemos perder a otro o perdernos en la soledad y el dolor…con la comprobación de que en realidad, no podemos estar al control de todo, es más, no estamos en control de casi nada importante.

Y de una manera u otra buscamos denodadamente  adormecernos, apartarnos de esas sensaciones que duelen, que nos vulneran y se asocian con programas inculcados en nuestra niñez acerca de que siempre…ALGO ANDA MAL en nosotros si nos sentimos menos que felices.

La curación comienza reconociendo ya sea el dolor o el sufrimiento y preguntarnos…¿Dónde duele? Intentar comprender, ofrecer nuestra presencia interesada, incondicional y completa a esa herida para re-crearla espiritualmente.

¿Re-crear una herida?....Bueno…eso significa verla desde otra perspectiva ya que “está”, “existe” por más que queramos evadirnos y esconderla debajo de la alfombra.

Yo recuerdo a mi madre cuando yo era niña y avanzaba llorando como loca a sus brazos, preguntándome…¿Dónde te lastimaste? ¿Dónde te duele?...para luego revisar esa zona y decidir el remedio adecuado.

Cualquier padre viendo a su hijo molesto, enojado, retraído, querría saber lo que está pasando, y de esa actitud podemos aprender a profundizar en nuestras heridas más o menos profundas y preguntarnos amorosamente: ¿Qué está pasando dentro? ¿Dónde duele?

Es todo un reto, y tendremos que apelar a nuestro guerrero interno para ponernos en contacto con sentimientos de soledad, vergüenza o el no ser o no haber sido amados por otros.

La verdad es que  cuando no sabemos cómo “estar presentes” con esas emociones dolorosas, nos apresuramos a huir de distintas maneras. El juicio es una de las principales maneras de “escabullirnos” cuando las cosas se ponen difíciles. Nos culpamos, nos enojamos, juzgamos a los demás. O nos adormecemos con distracciones, con exceso de actividades, etc…la lista es larga.

Hay una historia de un viejo sabio  que vivía en lo más lejano de un desierto. La gente que lo buscaba por su sabiduría  tenía  que viajar a través de selvas peligrosas y bosques durante días y días para encontrarlo. Una vez que llegaban, él solo rompía el silencio con una pregunta….

 ¿Qué no quieres sentir?

Esa es una pregunta posterior a ¿Qué duele?

Puede tomarnos un tiempo no solo formularlas sino  meternos en el silencio, decidir bucear por las respuestas y animarnos a “estar presentes” ante lo que surja.

Aprender a estar presentes con lo que sentimos. Ese es el desafío. No huir más. No distraernos hasta que duela de nuevo. Permanecer.

Podemos comprometernos a permanecer con nuestra propia experiencia interior, no importa lo que sea. Y a medida que nos ponemos en contacto con lo que realmente necesitan esos lugares dolorosos, nuestro cuidado amoroso  florecerá naturalmente en una presencia más coprometida y compasiva cada vez, hacia nosotros como principales actores de la sanación…y luego florecerá también en otros jardines, como semillas llevadas por un viento común en El Campo en el que todos somos Uno.

Llevar esta práctica a nuestras propias heridas es clave, y cuando la expandimos para incluir a otros, abrimos el potencial para una curación sin límites en el mundo que nos rodea.

Si realmente queremos tener un mundo donde podamos conectarnos y responder con Amor unos a otros, podemos ensanchar el campo y atender con la misma comprensión y cuidado a todos los humanos, a todas las especies, a todas las partes de este mundo viviente que sangra por tantas heridas.

Tal vez nos parezca una misión imposible, pero como “todos estamos relacionados”…

Solo comenzamos por una breve pregunta…

¿Dónde duele?

 

En Amor-

Tahíta

miércoles, 26 de abril de 2017

Rozando la superficie de la Vida


 

Dispones de lo que está en manos de la fortuna y abandonas lo que está en las tuyas. ¿Cuál es tu propósito? ¿Por qué te adelantas tanto? Todo porvenir es incierto: vive, pues, desde ahora”.

-Lucio Anneo Séneca (“De la brevedad de la vida”)-

 

Tal vez algunos de nosotros ya nos hemos dado cuenta de que vamos más y más rápido.

 Todo es una carrera…como si la vida misma fuera una carrera para llegar ¿a dónde?

No hay a donde llegar, ni nada a experimentar sino lo que experimentamos…sin embargo, cada vez se pasa por la vida más rápidamente usando el presente solo como trampolín a algo que no existe. Nada sino lo que estamos viviendo existe, y lo despreciamos negando presencia a la belleza que nos rodea, sea como sea, a las personas, lo que es más lastimoso y a nosotros mismos.

Sí…a nosotros mismos porque colgados siempre al celular, el internet, o la mente charlatana…perdemos conexión con nosotros mismos además de “los otros”.

Lo observo cuando camino por las tranquilas calles del lugar en que vivo…antes la gente pasaba a tu lado, te miraba y te saludaba…ahora “hablan solos” siempre conectados a un aparato móvil de comunicación (¿o incomunicación?....o  ni te registran, metidos en su charla mental, a mucha distancia del presente. Otros  casi vuelan en lugar de caminar o van  arreglando cosas en sus bolsas o arreglándose el maquillaje, como si ya no pudiéramos disfrutar de “simplemente estar” sin dejar de mover manos, ojos o piernas.

Junto con la velocidad que viciosamente hemos adquirido, viaja la sensación de que no hay suficiente tiempo. Eso es solo una percepción. Pero es una percepción dañina  de “no estar disponible” ya sea para otros como para nuestro Ser…y por añadidura, generalmente se acompaña de ansiedad. Sentimos ansiedad porque el pensar que no tenemos tiempo nos lleva a racionalizaciones como…: “No estoy preparado aún para…” “No voy a poder resolver lo que me va a llegar,” “Voy a quedarme corto de tiempo,” “No voy a poder hacer algo como debiera.”

En realidad nunca vamos a comprobar en presente el resultado, y es más no será muy bueno si por anticipado nos recargamos de duda y ansiedad.

Es totalmente necesario que nos detengamos…que tomemos pausas  y nos zambullamos en PRESENCIA…frecuentemente.

No es Vida plena la que llevamos corriendo por la superficie de las experiencias sin VIVIRLAS.

Siempre teniendo la  sensación de estar en camino a otro lugar, como si este momento no fuera lo suficientemente importante. Y es terrible, pues no hay otra cosa por vivir. Solo lo que está aquí y ahora. Estamos tratando de llegar a un momento en el futuro  en el cual al fin descansaremos… ¿de qué y cómo? Paremos ahora, descansemos ahora, vivamos ahora.

 Detengamos esta carrera perpetua que solo nos lleva al final de nuestra vida terrena presente. Vivimos en la superficie, incapaces de acceder a la profundidad que da todo el sentido a ésta experiencia.

SOLO ROZAMOS LA SUPERFICIE DE LA VIDA

Thomas Merton describe el apuro y las presiones de la vida moderna como una forma de violencia contemporánea. Dice:

“Rendirse a demasiadas exigencias, a demasiadas preocupaciones, es sucumbir a la violencia.”

Cuando nos apresuramos, violamos nuestros propios ritmos naturales, lo que no nos permite ESCUCHARNOS…escucharnos verdaderamente interiormente…y tampoco ESCUCHAR A LOS OTROS…escuchar su alma, su resonancia. Nos volvemos tensos. Nos empequeñecemos.

Ya no nos permitimos  detenernos ante un paisaje, una flor, un niño, una taza de café humeante, realmente regalándonos el espacio y la satisfacción de deleitarnos con lo que sea que percibamos. Nos negamos apreciar la belleza,  celebrar, servir a otros desde el corazón, no rozando la superficie de la vida, andando como zombis, deambulando en la inconsciencia entre la prisa, la desatención, el uso excesivo de una tecnología  sobrecargada de estímulos…PERDIÉNDONOS..

Necesitamos darnos la oportunidad de hacer una pausa y redescubrir ese espacio de PRESENCIA que tan fácilmente olvidamos en la prisa y la inconsciencia…la falta de atención plena y el desprecio al momento presente.

Cuando dejemos de apresurarnos para llegar a un  futuro inexistente  y nos abramos a lo que está aquí, vamos a ESTAR VIVOS.

El descanso, el gozo o la tristeza, la risa y el llanto, lo suave y lo áspero, la coherencia  y la pasión, el Amor, la VIDA…están solo aquí y ahora.

Detente y VIVE.

En Amor.

Tahíta

viernes, 14 de abril de 2017

LA EMERGENCIA…PASCUAS, LAS ENERGÍAS


 

Siempre he observado que durante las Pascuas las personas se sobresaltan en lugar de pacificarse, se ponen ansiosas, se aceleran, en lugar de aplacarse y  las emociones se detonan por doquier.

No en vano nos previnieron. Pues aunque sabemos que nuestra esencia está al mando( y trasciende la influencia de los astros, las lunaciones y la energía que innecesariamente vierten en la atmósfera psíquica quienes  rezan, piden o se lamentan en nombre de festividades religiosas, respetables claro, pero peligrosamente saturadoras del campo energético)…no así nuestra persona humana, nuestro ego llameante y reactivo, nuestra personalidad  casi siempre herida en miles de batallas de todo tipo.

Y sumemos que la pascua ocurre en una luna llena o inmediatamente después de ella, lo que de por sí  aumenta la potencia de las emociones.

Sepamos que todos esas inundaciones energéticas sacan toda la sombra a pasear, fuera de sus escondites confortables y nos moverá en una dirección u otra hasta que realmente nos plantemos intuitivamente abiertos,  a escuchar internamente qué es oportuno  para el momento y qué no lo es, para, aunque más no sea, sostenernos de pie sin que los campos energéticos de los demás, sumados a nuestra partes inconscientes, nos derrumben  emocional, mental y hasta físicamente.

No me llevo por las predicciones, solo las observo desde la orilla. Lo que más observo es cuánto nos está costando, a todos los que contacto, tal vez a unos pocos no, mantenerse en calma…por lo cual creo que  no es momento de sociabilizar demasiado, solo lo absolutamente necesario, y tratar prioritariamente de estar solos, al menos por ratos, y en la naturaleza, aunque sea la de un parque, para los que viven en la ciudad. No hay ninguna misión que no sea la tarea del día a día de sostenernos  lo más centrados posible mientras se suman energías al campo de juego.

Ante todos los eventos mundiales y personalmente humanos, nadie sabe lo que ocurrirá. No sabemos si  esto es  un mágico toque de redención, un cambio que soportaremos o el comienzo de un viaje para dejar los cuerpos densos y  seguir de otra forma. Es infantil creerse todo cuanto se dice, pues cientos de voces se levantan, y muchas se contrarían mientras otras se replican o copian, sin saber nada…pues eso es lo que sabemos NADA. Los gurúes y profetas tanto apocalípticos como  imaginarios de  mágicas iluminaciones  en tránsito…deben honrar el silencio, hoy más que nunca, y  acompañar  silentemente  el AQUÍ Y AHORA  sin prestar sus vehículos a mensajes que no se sabe de donde surgen ni con qué propósito.

Un llamado a la coherencia  sería decirles y decirme…EL REINO DE DIOS DENTRO TUYO ESTÁ…y viene bien considerando la fecha…pues parece que no acabamos de comprenderlo. Sé la tremenda importancia de los acontecimientos  que los astros  configuran y cómo unos cientos o miles golpeándose el pecho en culpa y dolor o rezando pidiendo lo que no corresponde a su realidad, puede hacer, pero  ¿quién ha puesto esas configuraciones en nuestro plan como humanidad? No hay azar, ni casualidad…y sea lo que sea lo que ocurra está en un plan que solo abre su abanico de posibilidades ante nosotros si vamos dentro para contactar con  la parte del reino que como herencia  recibimos, cuyo Rey, que es nuestro Yo en su manifestación última, lo llames como lo llames o te abstengas aún de nombrarlo, teje y desteje  lo que ocurre  partiendo de nuestros propios hilos, de lo que  estamos aceptando, creando o entregando…pues hay muchas maneras de contribuir a éste entramado.

No creo en planes para doblegarnos o manipularnos…es irrisorio creer por un lado que somos co creadores de todo y por el otro pensar que se nos puede  manejar como piezas de dominó. Claro…ustedes pueden pensar o sentir lo que sea…pero antes de hacerlo, eviten crear esa realidad, y siempre elijan lo  más amoroso, suave y coherente…pues es un aporte invalorable...

AUNQUE PERCIBAN CAOS A SU ALREDEDOR, E INCLUSO EN SU VERTIENTE EMOCIONAL HUMANA.

Mi intención no es decirles qué hacer, sino que les doy  el punto de vista de lo que percibo, siento y a veces compruebo, no siempre.

Las energías llegan y son fuertes, según las siento, y no podemos ni desafiarlas ni escondernos…solo podemos  relajarnos y estar atentos para no sumar al caos, aunque suene difícil…y si nos salimos del centro y nos irritamos y  no lo logramos…no importa…nos recentramos y volvemos a tratarlo.

Los más tocados o al menos los que más reconocen esa potencia energética, no son los más mundanos e inconsciente. Los que  estamos expendiendo nuestra conciencia recibimos más cuanto más podemos procesar,  sabiendo lo que está ocurriendo y avisados de que  tenemos  ahora sí que NO SER PARTE DEL MUNDO…y eso no es apartarse totalmente de la sociedad, sino  NO ENTRAMAR NUESTRA ENERGÍA EN LOS PATRONES DE CAOS EN QUE LA MAYORÍA DE LA HUMANIDAD ESTÁ ENREDÁNDOSE.

Corten cuantos hilos puedan. Disciernan en su interior éstas palabras y sabrán cuales cortar.

Recuerdan las palabras  bíblicas…EL REINO NO ES DE ÉSTE MUNDO…LLEGARÁ EL DIA EN QUE DOS ESTARAN TRABAJANDO EN EL CAMPO…UNO SERÁ TOMADO Y EL OTRO SERÁ DEJADO….

¿Cómo lo interpretan? Es hora de abrir completamente nuestra intuición para percibir lo oculto de cada enseñanza, crística, búdica o la que sea, pues en ellas escondimos  los códigos que ya podemos  interpretar.

No se refiere al fin del mundo ni a la llegada de naves…disciernan en éste momento, pues no hay otro…Tal vez se trate de cómo las energías toman o no a distintas personas…cómo nos damos cuenta o no, como  se nos va  mostrando que el permanecer FUERA DEL MUNDO …energéticamente es la manera  de contactarse con EL REINO que no es humano ni está fuera, ni en las religiones, ni en internet, ni en nada manifestado por otros, SALVO EN ESA URGENCIA INTERNA QUE SENTIMOS DE CONECTAR CON LA DIVINIDAD Y DESPRENDERNOS DE LO MENOS ESENCIAL PARA DESENREDARNOS DEL CAOS QUE LA HUMANIDAD TEJE.

La buena noticia…NO SOMOS HUMANOS.

Al menos…no solo humanos. Si no, ya no  habría nada que hacer.

Por eso siempre se me llama a hablar de EMERGENCIA….emerger…dejar emerger la parte que ni conocemos de nuestro Ser para terminar de  estar golpeándonos contra una dualidad que no nos es propia.

Tal vez para eso estoy aquí…y lo están ustedes….para permitir lo real emerger.

Nos llenan de predicciones…y las predicciones leídas y creídas por millones, crean lo que ha sido predicho…pues no hay un antes y un después en una profecía, y a veces el desenlace es la causa no al revés…por lo tanto, lo importante es si leen predicciones, canalizaciones, etc., lo hagan sin aceptarlas como realidad ineludible, y luego las suelten…pero nunca soltarse de su percepción interna, nunca de su guía  divina. Las leo, porque  me preparo antes para no creerlas, no co- crearlas…salvo que así lo decida…pero la mayoría  aún las toman por guía sin saber que son los causantes de cualquier cumplimiento.

SEAMOS INOCENTES COMO NIÑOS…y terminen la frase ustedes…inocentes creando lo mejor y entrando en el silencio…y sabios como serpientes sin dejarnos cargar la mente. Cuanto más quieta, mejor…puesto que nada sabemos en nuestro aspecto humano.

Solo estamos AQUÍ Y AHORA…tratando de  aceptar las energías, incorporando las que podemos, despreocupándonos por las otras y  estando intuitivamente seguros de que eclipses, cruces cardinales,  desastres naturales, guerras, fechas especiales preñadas de energías avasallantes o lo que sea, ES NUESTRO…no algo que llega al azar. Eso es FE. Sin creencia alguna, ni en un presunto salto cuántico, ni en un final apocalíptico, ni en nada.

 La FE es una caída sin red, en lo desconocido.

La red, es la creencia…y mientras la sostengas, nunca sabrás nada de lo que hay más allá de ella.

LES ABRAZO EN EL UNO.

Tahíta

jueves, 6 de abril de 2017

EN ROMANCE CON LA VIDA


28 de marzo de 2017-  

 

 

Dejo que la Vida me tome y me Viva.

Hay demasiado ego tratando de impedir que la Vida SEA.

Por eso decido dejar que la vida me absorba y  use lo que de mí queda, para manifestar lo que sea.

Me lanzo en ella, segura de que lo inseguro es lo  válido…lo inédito, lo no aprendido, lo que lleva al fin a la claridad que la mente no alcanza.

Me permito sentir compasión y ternura aún por quienes no me agradan en primera instancia.

Algún sabio dijo…”La vida te consumirá si la dejas”... y no lo considero  peligroso, sino unificador.

Deseo derretirme en la vida, ser fluida, suave, gentil y profundamente UNA con ella, permitiéndole todo lo que necesite que pase por mí…por ella.

Quiero en ella y con ella ser brisa suave e infinito viento de cambios….porque es más grande que todas las limitaciones que solemos ponerle, y elijo estar en un romance cambiante con ella, aunque duela a veces. Quien ama no está exento de sufrir, y sin embargo, sigue en el amado.

Quiero poner Vida en todo cuanto hago (para no caer en el automatismo que nos corroe)…como si fuera lo más importante aquí y ahora….No quiero seguir olvidándome de darle vida, de otorgarle importancia de Vida a todo.

Si para ello tengo que retornar a una “mente de principiante” (mente infantil que se acerca a todo como si fuera nuevo)… ¡Dejaré que así sea!...Abriré la puerta al milagro. Sé que es un compromiso profundo al que deberé releer y re-iniciar cada vez que el viento del ego vuele las cláusulas del contrato…pero sé que el Espíritu que me mueve es más amplio que el ego.

Siempre se puede acceder a lo ilimitado… no importa cuán mal parezcan funcionar las cosas.

Siempre podemos no dejar a los problemas dictarnos nuestros estados de ánimo. Dejamos que las circunstancias definan nuestras relaciones, nos enojamos si no conseguimos lo que queremos, si la comida que nos sirven no es perfectamente a nuestro gusto, o si la gente no actúa como esperamos  que actúe… ¡DEMASIADAS DEMANDAS DEL EGO!…y hay que tener un romance expansivo con la vida para trascender esa mezquindad.

Sea lo que sea, la Vida es rica, exuberante, llena de posibilidades, grandiosa en ambas polaridades…si un día se viste de miseria, dejaré que sea miseria… si otro día se viste de angustia…respiraré en angustia, transitaré la angustia y de ella brotara el propio elixir reservado a los que aprenden a cada instante la aceptación, como sea, y como pueden.

Esa es la mente del principiante. Cualquier cosa puede pasar mañana. No sé. No importa. Hoy es esto y la vida me lo pone enfrente así que ¡VOY A PLENO CON ELLO!

Si no tenemos un romance con la vida diario, no podemos  esperas un milagro cada día…Y QUE LO HAY, LO HAY.

No voy a buscar a Dios solo en lo que me agrada o me parece bueno. Lo bello, lo predecible, lo fácil no aporta la íntegra profundidad de vivir. Las apariencias son superficiales…y  mi alma ansía más. Para ir por sobre ellas, tengo que mirar al corazón de las cosas, SENTIRLAS… viajar de las apariencias a la Esencia.

Es seguro apasionarme si conservo la mente de principiante. Esa mente de principiante es fresca y desprovista de conceptos acerca de lo adecuado, de lo que me conviene o no, de lo importante….esa mente solo experimenta sin etiquetar…y VIVE EN ROMANCE CON LA VIDA.

Solo así podré abrazar lo milagroso de cada instante.

Los milagros caen a nuestros pies, en nuestro regazo, en nuestras manos, y solo tenemos que aceptarlos acallando esa abundancia de ego con que la mente cree saberlo todo.

Abrazar e integrar estas oportunidades milagrosas nos hará libres, felices, llenos de vida.

Vida no etiquetada. Vida…COMO VENGA.

Para no dejar éste romance comprometido  a la intemperie, en la vorágine mundana…alimentémoslo  cada vez que podamos, recordando y centrándonos  en la maravillosa oportunidad que tenemos de estar VIVIENDO.

En Amor-

Tahíta

sábado, 1 de abril de 2017

Escuchando al dolor


1 de abril de 2017-

Sabemos que el dolor es una parte inseparable de la vida, por lo que todo el mundo lo experimenta en un grado u otro.

Sólo unos pocos, sin embargo, entienden lo que realmente es el dolor, la importancia que tiene como experiencia y cómo gestionar lo que sentimos cuando nos toca.

Tendemos a olvidar ciertas cosas sobre el dolor, que mal o bien he aprendido de las experiencias dolorosas que tuve que pasar a lo largo de mi vida y que me ayudaron a comprender mejor el dolor y experimentarlo mucho menos duramente…no totalmente feliz, pues así es la naturaleza humana, pero de una manera más consciente.

No podemos experimentar placer sin experimentar su opuesto, el dolor

La mayoría de nosotros tratamos de maximizar el placer y minimizar el dolor, sin darnos cuenta de que el dolor y el placer son en realidad dos caras de la misma moneda .No podemos tener uno sin el otro.

Pero ¿por qué?

Porque el placer, al igual que el dolor, es una sensación temporal, pasajera, no importa cuánto dure…cambiante. Como una ola que se levanta muy alta sobre la superficie del mar, pronto caerá y desaparecerá en las aguas, del mismo modo que el placer surge y luego se disuelve y desaparece. Ambos son una creación subjetiva de la mente individual.

El placer viene rápidamente, y se va tan rápidamente como viene, y aunque se sienta agradable mientras dura, después de que se va, su carencia puede ser muy dolorosa si estamos apegados solo al placer. La ausencia de placer, una vez que se ha ido, por lo general conduce al descontento emocional.

El placer y el dolor siempre van de la mano, de modo que cuanto más buscamos placer, más dolor atraemos en nuestras vidas, lo que a su vez nos vuelve sedientos de más placer aún, creando así un ciclo interminable de sufrimiento.

El dolor es necesario para el crecimiento

El dolor es, en cierto sentido, una llamada de atención que nos despierta al hecho de que hay algo mal con la forma en que vivimos y que en necesario tomar medidas para hacer correcciones.

Cuanto más elegimos dejar de lado el dolor, más dolor vamos a experimentar, hasta que llegue un momento en el que será insoportable y nos sentiremos obligados a hacer algo al respecto.

Como señal es incomparable…nos obliga a la corrección de nuestra perspectiva de vida.

Por lo tanto, no es “malo “como la mayoría de la gente cree. Puede ser muy útil, si le prestamos atención y aprendemos de él.De hecho, como dijo Carl Jung una vez, "no hay nacimiento de conciencia sin dolor".

Con el dolor viene la necesidad de mayor inteligencia emocional. El dolor nos está obligando a averiguar por qué está ahí, para que podamos encontrar maneras de sanar y cambiar la forma en que vivimos y asegurarnos no experimentarlo de esa forma en el futuro. Así que la próxima vez que sintamos dolor, preguntémonos: "¿Qué puedo aprender de él?"

El tratamiento de los síntomas del dolor no cura el dolor

Para deshacerse de un árbol, es necesario eliminarlo de sus raíces. De la misma manera, si deseamos sanar un dolor necesitamos abordar sus causas fundamentales.

Por desgracia, no es lo que solemos hacer, porque el miedo nos atrapa y el yo egoico al que damos lugar quiere evadirse.

¿Te sientes triste? No te preocupes, toma unas copas y pronto olvidarás tus preocupaciones. ¿Todavía te sientes triste? ¡Toma esta píldora milagrosa y toda tu tristeza desaparecerá en el aire!

Más o menos… es la forma en que se nos aconseja y muchas veces, diría es la manera en que la mayoría aceptamos tratar de salirnos de escena, con cualquier método o distracción. Adormilarnos. No sentirlo. Huir.

¿El resultado? Aún más dolor.

Escogiendo evitar sentir nuestro dolor, descuidamos tratarlo. Y aunque encontremos una "solución rápida" que nos alivia por un tiempo, eso de ninguna manera nos ayuda a deshacernos de él. Es como tomar un analgésico cuando una parte de nuestro cuerpo está sufriendo de una lesión - aunque nuestra conciencia no lo registre bajo la influencia de la droga, la herida todavía está allí. No sugiero que no tomemos un analgésico…tomémoslo, pero tratemos de sanar la causa. Indaguémonos. Si no sale a la superficie…aceptamos que cuando sea el momento lo hará, pero sigamos atentos a las señales que tarde o temprano nos develarán intuitivamente lo que está pasando.

Al pretender tratar el dolor solo a nivel de síntomas, no nos tomamos el tiempo para averiguar la causa de la raíz de donde todos los síntomas están brotando.

De esta manera, más y peores síntomas de dolor se manifestarán seguramente en el futuro hasta llamar nuestra atención, porque todo tiende a una resolución…no a mantenerse subyacentemente causando ciclos de conflictos sin resolver.

La vida puede ser muy dolorosa a veces, pero está en nuestras manos disminuir la cantidad de sufrimiento que estamos experimentando, prestando más atención a nuestro dolor, abrazándolo y aprendiendo las lecciones importantes que siempre tiene para enseñarnos.

Tenemos miedo del dolor, y estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para evitar experimentar el dolor. Tratamos de escapar del dolor de cualquier manera que podamos, pero cuanto más lo hacemos, más lo encontramos frente a nuestra cara, mirándonos directamente a los ojos.

Nunca nos detenemos y nos preguntamos : ¿para qué experimentamos el dolor?

El dolor está ahí por una razón - para mostrarnos que hay algo disfuncional en la forma en que vivimos, y que tenemos que cambiarlo, y sólo cuando lo cambiamos, nuestro dolor cesará.

Es un mensajero, tratando de protegernos de más daño a nosotros mismos, pero hemos elegido evitar escucharlo, temiendo su presencia misma. Hemos encontrado una miríada de maneras de distraernos del dolor pasando horas y horas viendo la televisión ,en internet, medicándonos, consumiendo sin pensar… para que no haya un momento de silencio cuando podamos enfrentarlo.

Empujamos el dolor profundamente en nuestro inconsciente, y lo mantenemos allí, enterrado, pero bien vivo, y siempre tenemos miedo de que en cualquier momento estalle y lleguemos a experimentarlo.

Pero, ¿qué conseguimos al hacerlo?

Sólo conseguimos estar en un estado constante de miedo y estrés, que nunca se calmará a menos que enfrentemos y resolvamos los problemas de nuestra vida. Y nunca podremos resolverlos, a menos que nos tomemos el tiempo para escuchar nuestro dolor, y prestemos atención a las importantes lecciones que tiene que enseñarnos .

Porque… el dolor es nuestro mejor maestro.

Arthur Schopenhauer escribió…

"La naturaleza demuestra que con el crecimiento de la inteligencia viene una mayor capacidad para el dolor, y es sólo con el más alto grado de inteligencia que el sufrimiento alcanza su punto supremo."

Todo en el camino que estamos viviendo nos está llevando a exactamente lo que estamos tratando de evitar.

Así que no tengamos miedo del dolor. Aceptar el dolor y abrazarlo es posible y sanador. Esto, sin embargo, no significa que debamos ser masoquistas ni estar deseando el dolor en nuestra vida. Simplemente significa que cuando surja no huiremos de él ni buscaremos desesperadamente distraernos con otra cosa. Permitamos que el dolor nos muestre lo que tiene que mostrarnos.

No carguemos con nuestros errores. En su lugar, coloquémoslos debajo de nuestros pies y usémoslos como escalones para elevarnos por sobre ellos.

En Amor.

Tahíta