jueves, 23 de marzo de 2017

REGALOS


Muchos colapsaron ante el triunfo de Trump, en la mayor potencia del mundo…otros se sienten sobrecogidos de temor por el avance del terrorismo  y muchísimos no pueden creer la devastación provocada por los incendios en Chile, el paso de aluviones de lodo que se llevan pueblos enteros o las consecuencias de la deforestación y el cambio climático.

En lugar de reaccionar a todo lo que sucede en estos tiempos cada vez más caóticos, se nos da una oportunidad importante de responder inteligentemente en lugar de reaccionar a todo lo que se presenta, sea donde sea que vivamos ésta experiencia humana.

¿Podemos responder lo más cercanamente posible a ese cetro de Paz esencial que es nuestro verdadero Ser? No siempre podremos centrarnos completamente como para que las cosas “nos resbalen” pero sí podemos, con cada cosa que nos toca de cerca o aún en las noticias, probar situarnos algo por encima del personaje que se involucra de lleno en “la historia” …aunque sea un poco por encima para que cada aluvión no nos arrastre y cada fuego no nos queme y cualquier personaje político que surja pueda ser visto desde esa postura como “un voluntario” que viene a ponernos las “papas en el fuego” para que aprendamos a no meter las manos donde no es conveniente…o la cabeza, bah!

Lo peor es meter la cabeza en esos asuntos ya que la mayoría piensa en la vida en lugar de experimentarla, viviéndola de segunda mano, o sea mezclando opiniones, conceptos, creencias, dramas creados y aumentados por los medios de comunicación o por nuestros temerosos egos.. Como dijo el maestro zen Alan Watts una vez:

 "No importa cuántas veces pronuncies la palabra agua, nunca te mojará".

¡Tienes que mojarte para saber lo que es el agua, o beberla o cualquier cosa que sea experimentarla! No pensarla.

¿Estamos usando con discernimiento nuestra mente  en lugar de estar perdidos en ella? ¿Cómo nos cabe eso de “responder” en lugar de “reaccionar” no importa lo que nos esté sucediendo? El primer paso es profundizar. Cuando aprendemos a profundizar en aquello de lo cual nuestra  mente está hablando, podemos darnos cuenta que en su usual fase parlanchina nos quiere convencer de lo que le gusta y lo que no le gusta, lo que siente que está bien y lo que está mal, lo que es bueno o es malo. Si observamos desde  un poco más cerca, nos damos cuenta que de que todo es alimentado por el miedo y ese señor, siempre se acompaña de otro buen amigo: el juicio

 La mayoría de las veces el miedo aparece como un sutil sentimiento de malestar, pero puede surgir como olas de ansiedad e incluso de terror. Lo mismo es cierto sobre el Juicio. La mayoría de nosotros juzgamos demasiado, aún sin darnos cuenta. Y allí están éstos boicoteadores, impregnando  la mayoría de nuestros pensamientos. El lugar de poder ver con mayor claridad, nos aterramos por lo que creemos dramas inesperados (cuando en realidad son eventos sincronizados por el alma con un fin)…y esgrimimos el juicio, y tal vez recurramos al ataque.

Nos olvidamos de la compasión…a los que creemos “los otros” y a nosotros mismos, porque haciendo uso del ataque, nos atacamos y nos perdemos de la paz que  la inofensividad  nos regala.

La compasión es un regalo. La inofensividad es un regalo. El no ataque es un regalo. Pero…

¿Podemos ver como un regalo maravilloso de la vida que Trump haya ganado unas elecciones, que el fuego limpie lo que vino  a limpiar, que un alud de barro cumpla con el propósito que muchas almas eligieron, y lo mismo con el cambio climático, la deforestación, etc?.

yo me he indignado con muchas de esas cosas… (yo con minúscula) …hasta que Yo comprendí que  la mente no alcanza a develar la perfección montada tras la escena.

La vida nos traerá diferentes situaciones donde podemos “comenzar a ver” nuestro  miedo y los juicios que emitimos en lugar de ser arrastrados o dirigidos por ellos. Como Pema Chodron dijo una vez:

"Prefiero crecer y relacionarme con la vida directamente a vivir y morir con miedo"

Una de las cosas más poderosas que podemos hacer para sanar lo que parece caos es sanar nuestra manera de ver las cosas, o sea, nuestras perspectivas. Tu sanación, sana “el campo”, la matrix, la zona en que todos somos sanados por los que van despertando a otro modo de ver las cosas y de influir en ese espacio sagrado.

Nos estoy haciendo una invitación a ver que todos vivimos en el miedo y el juicio . Todos exageramos, negamos, atacamos, defendemos y juzgamos. Estas cualidades dentro de nosotros pueden no ser tan evidentes, porque somos muy buenos en esconderlas incluso de nosotros mismos, pero están allí dentro de nosotros de la misma manera que lo están en lo que llamamos “fuera”, creando los hechos que repudiamos y en “los otros”, que nos reflejan.

Lo doloroso que vemos  aparece para ser sanado.

No se trata de entrar en una lucha denodada contra lo que sentimos y no nos agrada, sino de darnos cuenta de esos contadores de historia que llevamos en la mente y que nos cuentan la historia a su manera, basándose en viejos programas…ahora podemos ir viéndolo y elegir, no la lucha sino la observación consciente para sanar y dejar de culpar, de echarnos más miedos encima y de tratar de  pasar todo por la lógica.

Tardaremos un poco en crear los puentes inexistentes aún entre el verdadero saber de la intuición y los procesos mentales, pero entretanto, podemos  aceptar quedarnos suspendidos en el no saber, en lugar de juzgar o reaccionar.

Estamos recién aprendiendo a ver esos programas antiguos y aprendiendo a no dejar que nos sigan manejando…solo concientizándonos. Y en esa transición, los “trumps”, los “Hitler”, las catastro-fes (mediciones de fe), etc…son las herramientas que permitimos, aceptamos y agradecemos, aunque nos duelan en la parte  más humana.

Cuando juzgamos lo que sea, también nos juzgamos a nosotros mismos Te invito a decir, "¿Qué estoy dispuesto a ver acerca de mí en éste juicio que estoy  haciendo? Contestando esta pregunta, en lugar de perderte en  lo que pasa te estás respondiendo a ti mismo, a lo que te enrostras disfrazadamente.

Avanzando de la mente lógica a la intuición, descubriremos que ella, a diferencia del intelecto, es inclusiva y no exclusiva, es empática más que crítica…ve más allá de lo que los sentidos perciben… no importa cuál sea el color de nuestra piel, nuestra religión, nuestra orientación sexual, nuestro género o incluso nuestras creencias políticas, sabe que estamos todos juntos en esto, cada uno de nosotros siendo un hilo necesario en el tapiz de la totalidad.

La vida está en constante evolución. Entre un patrón que ya no funciona y se desvanece y uno nuevo que está surgiendo, siempre hay caos.

 ¿Qué pasaría en nuestra vida si comprendiéramos que la vieja manera de reaccionar con temor y juicio está cediendo para que una inteligencia más allá de la lógica surja y nos libere de las apariencias dramáticas?

Esto está sucediendo dentro de cada molécula de vida.

Lo que queda es permitirnos rever el miedo, la culpa, nuestras nociones de dramas, etc…comenzando a dejar  que funcione en nosotros esa inteligencia inmensa,  a puertas abiertas…convirtiéndonos en parte de la cura… sin juicio, sin ataque, sin limitaciones mentales.

¿Podemos “percibir” el regalo en cada persona situación cosa que estemos “viendo por encima” desde nuestra programación antigua y desechable?

¡Adelante con las nuevas gafas!

 

EJERCICIO SIMPLE DE UN CURSO DE MILAGROS…

Hay otra manera de ver el mundo.

Puedes cambiar tu percepción del mundo tanto en su aspecto externo como en el interno.

Mira simplemente de pasada al mundo que percibes como externo a ti. Luego cierra los ojos y examina tus pensamientos internos de la misma manera. Trata de ser igualmente desapegado con ambos, y de mantener ese desapego cuando repitas la idea en el transcurso del día.

En estas prácticas, di:

Hay otra manera de ver esto.

Recuerda aplicar la idea en el momento en que notes cualquier molestia.

Quizá sea necesario sentarte en silencio un minuto más o menos y repetir la idea para tus adentros varias veces.

Cerrar los ojos probablemente te ayudará en este tipo de aplicación.

Hay otra manera de ver esto.

Con amor.

Tahíta

 

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