jueves, 30 de marzo de 2017

AUTOCOMPASIÓN… “RAIN” en acción


Recién hace unos años he comenzado a ser “mi ser amado”…antes, de una manera inconsciente la mayoría de las veces, mi crítico interno interpelaba la culpa y el poner a los otros siempre por delante, aunque hoy me es obvio que como trato a los demás siempre va a depender de cuanto me ame y acepte. Hoy  ese crítico interior ha dejado de ser tan estricto y permanece muy por detrás de escena, casi innecesario.

Durante las últimas décadas, relacionándome de todas formas con miles de personas, tangible o virtualmente, he observado montañas de auto crítica, desprecio hacia uno mismo, como una epidemia de…”algo siempre estoy haciendo mal”. Sentirnos indignos causa gran sufrimiento. Y abrazados por el sufrimiento cuesta más acercarnos a los otros con un caudal de amor y comprensión desbordante. 

 Sin embargo, sé que podemos despertar de este trance a través la auto-compasión consciente. Podemos llegar a confiar en nuestra bondad e inocencia.

Para desarrollar  la auto-compasión tenemos que tener y sentir un contacto directo y honesto con nuestra vulnerabilidad.

Sé que es muy difícil declararnos y palparnos humanamente como vulnerables, pero sin ello, no podemos comprender respetar y amar a los demás en su propia vulnerabilidad humana, para remontarnos luego juntos al empoderamiento que como Almas atesoramos.

La compasión florece cuando aprendemos y practicamos la compasión a nosotros mismos. Cuando nos atascamos en una supuesta indignidad propia, no nos es posible sentir auto-compasión.

Para ayudar a las personas frente a las sensaciones de indignidad, se creó el recordatorio o meditación llamado RAIN (rain significa lluvia en inglés y no lo traduzco porque la meditación o reflexión se basa en las letras de esa palabra en inglés).

RAIN es una herramienta fácil de recordar para la práctica de la conciencia plena y la compasión.

Esta versión – pues hay varias – tiene los siguientes cuatro pasos:

Reconocer lo que está pasando;

Aceptar que la experiencia permanezca como es;

Investigar con interés y cuidado;

Nutrirnos con auto-compasión.

 

Podemos  utilizar RAIN  cada vez que surjan sentimientos difíciles de manejar.

 

R – Reconocer lo que está pasando

Reconocer significa admitir consciente-mente en un momento dado, los pensamientos, sentimientos y comportamientos que nos están afectando. El primer paso para salir de la convicción de que no somos dignos es reconocer que estamos sujetos a creencias dolorosas referidas a emociones y sensaciones físicas. El principal síntoma de esto es una voz crítica interior, sentimientos de vergüenza o miedo, ansiedad o depresión repercutiendo en el cuerpo. Reconocer puede ser un simple “darse cuenta”, observando lo que está sucediendo.

 

A – Aceptar que la experiencia permanezca tal y como es

Aceptar que los pensamientos, emociones, sentimientos o sensaciones que hemos reconocido están ahí, sin tratar de controlarlos, modificarlos o evadirlos. Cuando somos prisioneros de la auto crítica, lo mejor es no juzgar lo que está pasando. Eso no quiere decir que no reconozcamos  que hemos cometido un error. Al contrario, reconocemos honestamente cómo estamos gestionando las energías y reconocemos la presencia de nuestros juicios, así como de los sentimientos dolorosos que se mueven por debajo de ellos, en el inconsciente, aceptando esas emociones

Podemos realizar la práctica del dejar ser o aceptar diciendo una palabra o frase de aliento para nosotros mismos. Por ejemplo, podemos sentirnos atrapado por el miedo y a la vez susurrar mentalmente  “Todo está bien”, con el fin de reconocer y aceptar la realidad de nuestra experiencia en ese momento.

 

I – Investigar con atención cuidadosa.

Una vez que hemos reconocido y aceptado lo que está sucediendo, podemos profundizar nuestra atención a través de la auto-indagación. Enfocamos la atención en lo que experimentamos preguntándonos: ¿qué es lo que más requiere atención en este momento? ¿Cómo estoy experimentando esto en mi cuerpo? ¿Dónde lo siento en mi cuerpo? ¿Qué es lo que estoy creyendo al respecto? ¿Qué es lo que esta vulnerabilidad me muestra? ¿Qué es lo que más necesito? Cualquiera que sea la pregunta, que no sea solo un análisis del intelecto, sino que tratemos de “sentir” las respuestas en nuestros cuerpos.

Hagamos esa auto-indagación sin juzgarnos, con amor. Esa actitud de cuidado amoroso por nosotros mismos nos permitirá conectarnos compasivamente con nuestras heridas, miedos y vergüenza.

 

N – Nutrirnos con auto-compasión

La auto-compasión surge a borbotones y naturalmente en los momentos en que reconocemos que estamos sufriendo y se expresa en plenitud cuando intencionalmente alimentamos nuestro ser interno con nuestro amor, en forma bondadosa. Tratemos  de identificar qué es lo que más necesita ese lugar dentro de nosotros que está herido, asustado o lastimado, y luego ofrezcámosle  nuestra atención y cuidado.

¿Necesita un mensaje de consuelo?..¿de perdón? ¿de compañía? ¿de amor? Identifiquemos qué gesto de bondad ayuda más a abrir o suavizar tu corazón. Puede ser un mensaje interior como… “Estoy  contigo”; “Lo siento y te amo”; “No es tu culpa”. Por supuesto estos mensajes siempre provendrán de nuestro centro de consciencia más elevado posible…porque son AMOR EN ACCIÓN.

Muchas personas encuentran muy reconfortante poner la mano en el corazón  o imaginarse bañados o abrazados por una luz radiante y tibia. Si nos cuesta brindarnos amor a nosotros mismos, podemos traer a la mente a un ser amoroso –una figura espiritual, un amado de nuestra familia, un amigo o mascota– e imaginemos que el amor de ese nos abraza. Cuando la intención de despertar la auto-compasión es sincera, el más pequeño gesto de amor nutrirá nuestro corazón.

Cuando hayamos completado los pasos de RAIN, es importante poner atención en nuestra propia Presencia, y descansar en ese espacio de conciencia plena. El resultado de RAIN es darse cuenta que ya no somos prisioneros del sentido de “indignidad”, o sea de no creernos merecedores de lo bueno de la vida, o de cualquier otra sensación que nos limite.

RAIN es particularmente útil en períodos de enfermedad crónica. Durante extensos períodos de fatiga y dolor, solemos perder la esperanza y sentirnos infelices. Nos ponemos impacientes, irritables. Con la práctica RAIN vamos directo a reconocer, aceptar y “dejar ser” las molestias, sin juzgarnos…nada de… “Odio vivir así”. Porque ello implica en realidad…“¡Me odio a mí mismo por sentirme así!”. Es un pensamiento tóxico muy usual. Nos ponemos en guerra con la enfermedad y con nosotros mismos. En lugar de ello permitámonos el dolor, conectémonos con él como podamos viendo con claridad el sufrimiento, reconociendo nuestra vulnerabilidad para que el corazón se abra y podamos arrullarnos con amor compasivo.

Ese amor hará la diferencia y nos nutrirá interiormente. Podemos poner nuestra mano sobre el corazón en un gesto de amor e invitar a salir a los demás sentimientos que permanecen allí descuidados.

Seguramente nos barrerá una ola de miedo, pero a ella acudirá esa energía amorosa diciendo… “Todo está bien”, y nos envolverá en una cálida  manta de compasión…de esa que reservamos para “los otros amados”…y que nos negamos.

La auto-compasión se transforma en PRESENCIA…y pasamos de víctima a sanador, dejando ser el proceso en la expansión consciente del amor que SOMOS.

Lograr la auto-compasión puede tomar tiempo. A medida que la tratamos de practicar intencionalmente, sentiremos los cambios poco a poco…apertura, calidez, no juzgamiento,  aquietamiento del parloteo mental, un corazón cada vez más tierno.

 Lo seguro es que el cambio ocurre, porque nos estamos ocupando conscientemente de ello, de cuidar esos aspectos olvidados.

 RAIN es una práctica para toda la vida –una manera de transformar las dudas y temores con una presencia sanadora.

Cuando nos disponemos a “detenernos y ver” lo que estamos creyendo…por ejemplo…”Observo que estoy creyendo que no soy digno de…”…o “Percibo que estoy sintiendo miedo por…”, ya estamos listos para transformar los viejos hábitos y creencias limitantes.

De a poco, y dejando de lado cualquier historia que nos estemos contando sobre… no ser “suficientemente buenos” experimentaremos la amorosa consciencia que ama y respeta lo que REALMENTE SOMOS.

 

¡QUE ASÍ SEA!...Y LO ES!

Tahíta

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