jueves, 30 de marzo de 2017

ACEPTAR Y SOLTAR


(Seguimos re-cordando aceptar y soltar...)

La mayor parte de los problemas persistentes en nuestras vidas se derivan de nuestra resistencia a ciertas personas o circunstancias. Hay una simple afirmación de cómo se maneja el universo…"lo que resistes, persiste.

Es como una conspiración divina. Lo que queremos evitar choca contra nosotros una y otra vez. Como tal, no es una conspiración, sino la simple consecuencia de una ley universal,  ley de la resistencia.

Todos vivimos dentro de los límites de nuestra mente, como una araña en su tela de creación propia. Sin embargo, si examinamos imparcialmente nuestra mente nos encontramos con que la mayoría de la  infelicidad y el descontento se debe a la resistencia inconsciente a todo lo que contradice a la mente en cuanto a lo que le gusta o disgusta. El amor se convierte en odio, en un momento, y la felicidad en miseria. 

Si levantamos el velo de estos condicionamientos mentales, podemos fácilmente fluir.

Puede fastidiarnos nuestro jefe en el lugar de trabajo o nuestra pareja en casa; el estrés nace de la resistencia a "lo que es". Cuando no nos gustan ciertos rasgos de una persona, resistimos y creamos fricción. Si soltamos aún la resistencia, surge  la comprensión, y el amor puede florecer, en todo tipo de relaciones, familiares, laborales, ocasionales...

 La atención plena renueva el cableado de  nuestro cerebro. El dejar de resistirnos y observarnos y observar la situación con atención compasiva hace que todo nuestro sistema nervioso encuentre nuevas y creativas vías de manifestar amor y comprensión. Hasta la neurociencia está comprobando cómo  la quietud y el soltarnos  hacen que se re-cablee el cerebro activando zonas que ahora, con éstas energías de cambio que se nos están donando, se van haciendo disponibles para otro tipo de respuestas, no reactivas y amorosas.

A pesar de que creemos que el caos aumenta en el mundo…esa es señal de un profundo cambio que remueve los patrones obsoletos y los paradigmas basados en la resistencia y la lucha.

En toda resistencia a situaciones de la vida nuestra programación subconsciente  se pone en funcionamiento automático. Hasta que cambiemos los patrones inconscientes, así es. 

La atención plena en nuestra vida diaria cambia nuestros patrones internos y construye la inmunidad espiritual para hacer frente todos los trastornos y desafíos de la vida de un modo conscientemente amoroso.

Este re-cableo que la atención plena realiza en nuestro cerebro nos posibilita pasar de una vida condicionada a una vida de libertad. Transforma una vida condicionada por hábitos y compulsiones a una vida de equilibrio y belleza. Necesitamos primero practicar de ser conscientes de las sensaciones físicas, pensamientos y emociones que pasan por nuestra mente. A medida que   observamos nuestra mente sin juicio, sus condicionamientos, así como pensamientos compulsivos, ira y enojo, salen a la superficie…eso está pasando en todos…es un proceso conjunto del Campo que llamamos Dios…y aportando nosotros coherencia y consciencia a nuestra vida, la aportamos a la de todos.

La atención plena es: ser no interferente, y ver las cosas como son, no como  deseamos que sean. Sin criticar, sin crear resistencia, sin luchar con la naturaleza de las cosas. Tampoco es “vivir en una nube” sin darnos cuenta de nada, sino observar sin reaccionar…ver cómo pasan los pensamientos sin apropiárnoslos, sentir las emociones sin miedo…actuar con la coherencia que podamos.

Primero aceptemos…luego vayamos por las soluciones si es necesario.

La fórmula más sencilla ante estos ciclos repetitivos es reprogramar la mente en el arte de la aceptación en primer lugar, y luego encontrar soluciones. He encontrado que la mejor  opción es dejar de resistir y practicar la paciencia, el perdón, la compasión y la entrega a la voluntad superior para transformar nuestros bloqueos en una vida que puede fluir más fácil.

Digamos que nos encontramos con alguien que es hostil a nosotros y a pesar de toda nuestra resistencia, insistencia e intentos de comprender, nada funciona. Entonces ¿qué es lo que hacemos? ¿seguiremos luchando? Aquí está la clave: comencemos considerando que su alma tal vez está operando en una frecuencia más baja y no puede  sincronizarse con  nuestra energía…y usemos todo el poder amoroso de nuestra alma para permanecer en “presencia”  para que su alma sienta la frecuencia de la nuestra y pueda elevar su vibración, mucho más fácilmente que si lo rechazamos o resistimos con disgusto. En resumen…AMOR.

 La divinidad Una está en todo…y la vibración divina en todo sale a la luz ante una vibración más alta o similar, compasiva y amorosa…recordemos esto ante nuestras propias reacciones…en lugar de enojarnos pensando que debiéramos tener “ganado el cielo”, veámonos  con amor siempre.

La calma, la paciencia, la armonía, la tolerancia, la no reactividad, la no resistencia y la capacidad de respuesta son cualidades  que afloran cuando soltamos la mente condicionada…aunque lleve un tiempo lineal. Ellas no se manifiestan a personas que critican y culpan, aún a sí mismos repetitivamente. Personas que atacan y se atacan y distintivamente son “luchadoras”…ese es un slogan pasado…ahora somos los pacificadores, los observadores, los lentos de reacción, rumbo a un amor incondicional.

En una situación en la que las condiciones externas no cambian, podemos cambiar nuestro medio interno gradualmente hacia una dimensión superior de estabilidad y calma. Como tales, las experiencias de la vida son las que nos enseñan a aprender ciertas leyes universales básicas. No andemos entonces por el mundo con carteles para que cambie lo que se ha creado para nuestro aprendizaje…comencemos siempre por nuestras resistencias internas.

A medida que conscientemente ponemos nuestros esfuerzos hacia un cambio interior de actitud, y lo hacemos con amor por nuestro propio ser y amor por los demás, sabiendo que sólo el amor tiene las llaves mágicas para abrir las compuertas de la verdadera alegría en la vida, estamos cerca de una estado de ánimo que marcará el comienzo de una nueva etapa evolutiva que nos aúna en la Divinidad.

"Todo lo que resiste, persiste"

Tengámoslo siempre en cuenta hasta que las resistencias caigan y la aceptación permita que el amor reine, fluyendo con la Vida Una.

Cuanto menos nos resistimos al flujo de la vida, más llegamos a ser como agua. El agua se abre paso a través de todos los obstáculos en el camino, pero no luchando... fluyendo.

 FLUYO CON LA VIDA Y PERMITO QUE LA VIDA SEA UN FLUJO.

 

Siendo  Amor-

Tahíta

 

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