martes, 27 de diciembre de 2016

HACER REAL EL AMOR…


¿Es difícil hacer real el amor en nuestra cotidianeidad?

¿Es fácil manifestar Amor a todo y todos en cada momento?

Tenemos nuestras propias respuestas y nadie podrá convencernos de lo contrario…pues lo que crees…LO CREAS…

Esa es la maravilla y la responsabilidad que nos regalamos desde la Fuente, sea cual sea la forma en que la concibas.

Hay tantas distracciones con las que el ego pretende “tapar” lo que somos…tal vez por eso se nos dijo…”Nadie que enciende una lámpara la pone debajo de la cama, sino que la eleva para que  alumbre en todas direcciones”.

Aquí y Ahora es el único momento en el que podemos derrumbar muros, perdonar ofensas, abrir el corazón a la compasión, perdonarnos todo para poder perdonar, hacer hilachas las culpas, desempolvar la alegría, quitar los envoltorios a los dones que permanecen ocultos esperando que les demos permiso para manifestarse, levantar la lámpara lo más alto que podamos sin miedo, sabiendo que desde ya: la luz atraerá no solo mariposas…pero fuertes y confiados  de que un designio divino nos plantó de acuerdo con el plan de nuestra alma aquí…para hacer lo que estamos haciendo en el sitio en el que estamos. No pretendamos otra cosa…nadie está aquí por error o en el sitio que está, a veces a desgano por una voluntad ajena a su alma.

No importa si lo recordamos o no, y es irrelevante que nos llenemos de teorías o conceptos mentales…

Solo hay que abrirse desde lo más profundo y reconocer que a pesar que  en nuestra aparente naturaleza humana nos disfrazamos con luces y sombras, y cargamos a los demás con esos mismos conceptos de luz y oscuridad…SOLO LA LUZ ES REAL…SOLO EL ESPIRITU ES REAL…

SOLO EL AMOR ES REAL.

Y aunque pueda parecernos completamente difícil  expandir ese Amor a todo y todos…un largo camino comienza solo con un paso.

Empieza desde donde estés…

Desde el desamor, desde el rencor, desde la enfermedad, desde la tristeza, desde la soledad, desde la incertidumbre, desde el resentimiento, desde la ira, desde donde sea. Planeaste estar ahí sintiendo lo que sientes para comprenderlo en los demás fragmentos del Todo.

¡Empieza donde estés!

Es perfecto y es lo que es…pero no definitivo…solo un paso a la vez y te verás más alejado de lo que ya no quieres en tu vida. Solo un paso en Amor, como puedas sentirlo y hacia quien puedas sentirlo.

Hay un impulso muy grande desde la Fuente, cada vez más notorio para que expandas el Amor en éstos días…

Levántate, enjuga las lágrimas, abre los regalos, desempolva, barre, lava lo que ya no quieras manifestar…y si no tienes fuerza para hacerlo…ENTRÉGALO!!!

Da ese regalo. Date ese regalo…porque entregar lo que humanamente no podemos resolver a un poder trascendente…es el mejor regalo que podemos hacernos y hacer a un mundo que ha olvidado que…

EL AMOR ES EL ELEMENTO QUE MANTIENE TODAS LAS PARTÍCULAS UNIDAS.

Que el año que termina y el que se inicia en unos días sean más que una fecha en el calendario humano.

SOLO EL AMOR ES REAL.

Felíz Comienzo!!!

Lili Zerbino-

Tahíta

 

 

AFRONTANDO LAS FIESTAS DESDE EL AMOR


 

¡Atención!

Un discípulo se presentó ante el gran maestro Ikkyu y le solicitó:
— ¿Tendrías la bondad de escribirme algunas máximas sobre la más alta sabiduría?

El maestro escribió entonces en un papel: “¡Atención!”.

El alumno, un tanto sorprendido, preguntó.
— ¿Esto es todo? ¿No vas a escribir algo más?

El maestro, ante la insistencia del alumno, tomó de nuevo el papel y añadió dos palabras más: “Atención. Atención”.

El discípulo, aún más confundido, dijo:
— Verdaderamente, no veo una gran profundidad, sabiduría y agudeza en lo que acabas de escribir.

Demostrando su gran paciencia, Ikkyu volvió a tomar el papel y añadió tres palabras más: “Atención. Atención. Atención”.
El alumno, totalmente desorientado, preguntó:
— ¿Al menos, puedes decirme qué significa la palabra “atención”?


El maestro levantó el papel y agregó otras tres palabras:

“Atención significa atención”.

Cuento de la tradición budista zen.

 

 

Hay personas que esperan éstas fiestas navideñas y el comienzo de un nuevo año con alegría y expectativa.

Otras, se descubren tristes, nostálgicas y desganadas.

Cargamos nuestra historia personal hasta éstas altura del año, y es común que surjan toda clase de conflictos, recuerdos de navidades pasadas, ofensas, ausencias de familiares que ya partieron, sentimientos de soledad o cansancio. Ponernos lo más posible en estado de atención  hará posible que no caigamos en esas historias que  dibujan muecas de disgusto en la mente y el cuerpo también.

La mayoría de las veces el común de la gente se sobre estresa en las fiestas. La supera el trajín de los compromisos, el trabajo, las obligaciones de cortesía, las pocas ganas de reencontrarse con algunos miembros de la familia, y otras situaciones. En ese automatismo en el que entramos para “cumplir” nos dejamos arrastrar olvidándonos de estar intensamente presentes. Estar presentes nos refresca…nunca cansa, porque no giramos bajo la cuerda del ego apurado sino que  somos conscientes de las señales de eternidad de esa PRESENCIA que en definitiva somos.

Generalmente si estás en reuniones grandes suspirarás por soledad y si estás solo añorarás las amplias mesas compartidas. Siempre hallaremos una razón para el auto boicot. No hay una situación ideal, fuera de nuestra mente, ni dentro. Una buena dosis de “contentamiento” elegido varias veces al día nos hará encontrar multitud de razones para agradecer el cóctel festivo que el alma prepara con tanto esmero para  envolvernos en el juego perfecto

Tanto si disfrutas del ruido, la algarabía y el colorido como si prefieres la introspección reflexiva……ACEPTA LO QUE SEA

Tal vez una visión más amplia del Amor, extendido a todo y todos, sea la respuesta a lo que se presente.

Simplifica tu mente.

 No prepares más que tu mejor disponibilidad a como sea el escenario que te toque experimentar.

No importa la cantidad de “tips” que encuentres en la red acerca de cómo afrontar las fiestas. Solo  hay unas pocas actitudes claves que no son para adoptar solo en estas fechas sino en cada situación:

ATENCIÓN, PRESENCIA, ACEPTACIÓN Y  AMOR.

 En ellas englobas todo cuanto puedan aconsejarte extensamente.

Poco y esencial es lo que funciona.

¡Feliz SER en estas fiestas cada vez más más conscientes y con menos cargas innecesarias!!!

Con Amor.

Tahíta

jueves, 8 de diciembre de 2016

No es malo sentirse mal


“El momento en que aceptas lo que te preocupa, la puerta se abrirá. "

~ Rumi

¿Te sucede que intentes aplicar mucho de lo que lees en tu vida, y no puedes?

Todas las afirmaciones en el mundo ¿hacen que te ames a ti mismo?

Cuanto más tratas de "estar presente" ¿más te pierdes en la mente y el exceso de pensamientos?

La atención plena… ¿no es plena ni nada parecido para ti?

Observar tus pensamientos ¿te hace enrollarte en ellos en una espiral de análisis y bla bla bla?

Cuando trataste de "soltarte" ¿te aferraste más a aquello que deseabas soltar?

Y es que en la vida del día a día 2 más 2 no siempre es cuatro.

Podemos leer cientos de libros populares de autoayuda durante muchos años…estudiar intensamente como para un doctorado, experimentando con las técnicas que varios centenares de tales libros sugirieren, pero aun así nuestra vida puede no estaba funcionando como pensamos que debiera funcionar.

Nuestra mente puede ser una tormenta de pensamientos y emociones. A veces pueden aparecer ataques de pánico, podemos tratar de salir de ellos con drogas farmacéuticas o caer en conductas compulsivas en un intento por superar el desánimo, el miedo, la pena o depresión que caen sobre nosotros como repentina lluvia de las nubes más oscuras que imaginemos.

Al principio tal vez pensemos que solo nosotros estamos experimentando ese tipo de problemas, pero si hablamos con otras personas nos daremos cuenta de que muchísimas en la época actual, aun habiendo leído y tratado de poner en práctica leyes de pensamiento positivo están experimentando las mismas frustraciones.

Aunque saben que "deberían" ser positivos y centrarse sólo en lo que quieren, no pueden hacerlo. Y luego se sienten mal por no poder hacerlo.

No te dejes presionar pensando que sí o sí en todo momento debes ser positivo y sentirte bien. No es real.

"Ser positivo" se ha convertido en la nueva forma de decirle a alguien que todo el tiempo debe estar bien. No funcionó cuando surgió, y no funciona ahora tampoco. Por supuesto que ya lo sabes. Por supuesto que lo has oído un millón de veces antes. Y es francamente molesto e inútil que te lo digan de nuevo.

Este movimiento de "pensamiento positivo" parece sobrevivir anclado a un ideal de perfección total que no existe. Además de no sentirnos bien, también ahora cargaremos con la culpa de no poder lograrlo.

Negar nuestras emociones es un insulto al viaje que significa ser humano en éste juego, y no hace nada para ayudar a las personas a sentirse mejor.

Incluso los grandes santos y místicos no eran perfectos. Tenían malos días, y estaban abiertos al respecto. El budismo, por ejemplo, enseña en las Nobles Verdades que el dolor es universal e inevitable.

A diferencia de ciertas "enseñanzas" dudosas de la Nueva Era, estos maestros auténticos entendieron que el pensamiento negativo es parte del viaje humano, y que está bien sentirse a veces por debajo de “lo mejor”. Y también sabían que es una ruta rápida hacia el auto-odio esperar más de ti mismo de lo que puedes dar en cierto tramo del camino. No es autoamarte ni sentir auto consideración.

Sin experimentar emociones de baja frecuencia, no sentiríamos y apreciaríamos las emociones de alta frecuencia. Y otra cosa: son los retos los que realmente nos hacen evolucionar y sacan lo mejor de nosotros fortaleciendo nuestros músculos "mentales".

La tensión de la vida nos hace evolucionar.

Cuando nos sentimos mal, la mente eclosiona en un sinfín de pensamientos y empezamos a tratar de encontrar una manera de salir de ese nefasto estado de ánimo. Aunque hacer esto tiene sentido, es exactamente lo que nos mantiene atascados allí. Como luchar con la telaraña de una araña gigante, cuanto más tratemos de escapar, más nos enredamos en ella.

En medio del mal humor pensamos que la opción es sentirse bien o no, ser "positivos" o "ser negativos". Pero no lo es. Las dos opciones son más limitadas que ésta: estar bien en la situación en que estamos o luchar contra ella.

La mente asustada realmente se abruma de pensamientos y así intentar ser positivos se vuelve casi imposible. Tratar de ser positivo es en realidad una autocrítica. Estamos enviando el mensaje que "no deberíamos" sentirnos mal. Buscamos libros que nos ayuden, sugerencias que nos ayuden a salir del estado de ánimo, mientras que nos anclamos más profundamente en la oscuridad.

En lugar de eso, volvamos a la situación y enfrentémosla. En otras palabras, si sentimos ansiedad, miedo, desánimo, o lo que sea, caminemos con ello, sintámoslo en lugar de huir o contraatacar…es el consejo de muchos que ya se han dado cuenta que la resistencia y el “tener que”…no funcionan, sino que se afianzan y aunque pueden encubrirse con la recitación de pensamientos positivos…van a reclamar nuestra atención una y otra vez hasta que nos pongamos frente a ellos y les dejemos manifestarse, aun sintiéndonos mucho menos que bien. Una de cal y otra de arena… ¿recuerdan? La vida no es solo momentos placenteros y aquietamiento…eso no nos permitiría avanzar a la maestría de las emociones y sentimientos…lo que lo hará es “gestionarlos” como podamos, sin negarlos ni huir ni mucho menos sentirnos un fracaso por sentirlos.

Es posible que no queramos estar allí, sintiendo eso, pero no tiene sentido. Hacer las paces con una situación en el que no queremos estar parece ilógico, pero es un paso necesario para pasar a donde sí queremos estar.

Cuando me siento decaída, malhumorada, triste o lo que sea, sé que no es el fin del mundo. Es parte de la vida. Cuando me siento de esta manera, también sé que el cambio un positivo está en camino. Sé que mi vida está evolucionando…que nuevos pensamientos y sensaciones llegarán tras esto.

Podemos darle la bienvenida a esa tensión. Aceptar el proceso. Y aceptarnos, incluso cuando sentimos que no podemos aceptar el proceso en cualquier momento.

Nada va mal si nos encontramos sintiéndonos bajos de vibración a veces, a pesar de todo lo que hemos leído.

El pensamiento negativo no hará que nuestro mundo se desmorone, sino todo lo contrario. Es la fuente de nuestra evolución. Y el primer paso para sentirnos mejor es darnos cuenta de que es parte del proceso, y está bien. Al igual que aquello a lo que nos resistimos, persiste, es sólo en la aceptación que podemos dejar ir y pasar a mejores sentimientos y mejores experiencias.

Olvidémonos de reorganizar los pensamientos tratando de tamizar lo positivo de lo negativo. Para cambiar nuestra vida, un enfoque más "serio" es necesario. Y ahí es donde la meditación entra en juego. Es algo que se ha demostrado durante siglos a través de todas las religiones y filosofías. En resumen: funciona.

A través de la meditación, entramos en el momento presente y fomentamos una sensación de calma interior. No se trata de cambiar nuestros pensamientos. Se trata de aprender a no apegarnos a ellos y disminuir su poder sobre nosotros. Y si eres de los que no pueden meditar durante mucho tiempo, tal vez cinco minutos de silencio cuando puedas, lo cambian todo.

Una vez que nos amigamos con lo que estamos viviendo, un poco de atención, meditación o silencio. Aún por pocos minutos cada vez, nos capacitarán para gestionar mejor esas tormentas de negatividad que suelen agobiarnos a todos.

Lo seguimos repitiendo porque solo estamos recordándonos lo que ya no funciona y lo que sí funciona, por ahora…aceptación, observación y no huida de lo que llega…pues si llega, lo hemos aceptado como plan del alma, para pasar a más amplias posibilidades.

Ser positivo…no es esperar que suceda lo que deseamos, sino pensar que lo que nos sucede, siempre es lo mejor…LO QUE ES.

Con Amor siempre.

Tahíta

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El Viaje sin Fin


Muchos estamos comenzando a tener experiencias de sincronicidad a medida que avanzamos en nuestro proceso de vida.

Las soluciones parecen llegar con mayor facilidad, y las cuestiones que previamente nos causaron angustia comenzamos a sentirlas como “no tan importantes”. Estos son los frutos de nuestra conciencia en expansión que está alineándose con la verdad, sutilmente, con gracia y armonía ( o menos suavemente tal vez).

Las amorosas experiencias en las que la Gracia nos toca y despierta seguirán aumentando a medida que vivamos cada vez más desde nuestro más alto nivel de conciencia, dejando que la verdad, que ya conocemos, fluya hacia y a través de todas las actividades diarias. Al permitir que la verdad fluya, más acceso se nos da a ella…más acceso nos damos, en realidad, al abrirnos.

La evolución es un viaje sin fin en la Conciencia Divina que es infinita.

Pensemos en ello como un ascensor que llega a planos sutiles etéricos. Un ascensor que se detiene y abre sus puertas en todos los pisos permitiendo a los pasajeros echar una ojeada, permanecer en ese piso, bajarse o seguir. En uno de esos pisos la vista parece tan maravillosa, tan plena de gente interesante y cosas bellas, que decidimos bajarnos. Necesitamos a muchas veces años para comprender todo lo que existe en ese piso, por lo que decidimos permanecer allí de forma permanente, porque lo sentimos familiar y cómodo. Todo lo que siempre necesitamos está ahí.

Sin embargo, justo cuando nos establecemos, centrados y apacibles en ese piso (estado de conciencia), nuestro Ser Superior interviene, como una alarma de despertador bien potente, para recordarnos que hay muchas más pisos para ser experimentados y que nunca los veremos ni experimentaremos a menos que dejemos el hermoso y cómodo piso en el que estamos y volvamos al ascensor.

La Vida consciente solo propicia el cambio hacia estados cada vez más amplios y sublimes, y en cada giro, tenemos que permitirnos el cambio y seguir adelante, no importa cuán confortablemente estructurados estemos en un nivel.

Es muy importante para cualquier persona que firmemente esté siguiendo o usando determinadas herramientas que les ayudaron a despertar (cursos, técnicas, talleres, etc), comprender que llega un momento en que tenemos que dejarlos.

En un cierto punto del viaje, depender de ritos exteriores, rituales y herramientas actúa como un bloque que nos impide avanzar…y un bloque: bloquea…no importa cuán bello nos parezca…es solo un recurso momentáneo al que tenemos que aprender a soltar para subir de nuevo al ascensor. Con el fin de pasar a niveles superiores de conciencia, debe existir la voluntad de dejar de dar el poder a cualquier cosa en el mundo exterior en la comprensión de que:

“Ya soy, y por lo tanto no necesito nada fuera de mí para hacer que sea LO QUE YA SOY "

La energía más cercana a la Divina es la energía de la alegría. Es tiempo de liberación de las creencias puritanas que han infectado gran parte del pensamiento de la humanidad y abrirnos a la alegría, porque sólo las creencias ignorantes promueven la necesidad de disciplinas, dogmas, restricciones y dificultades…eso es elección del Alma, y casi nunca lo elige, salvo que realmente sea el único camino para zarandearnos y despertarnos.

Los seres humanos durante vidas se han familiarizado con la lucha y el sufrimiento y por eso muchos sólo se sienten cómodos cuando están en medio de desafíos y conflictos.

Sin embargo…las experiencias difíciles son a menudo la única forma en que el Ser Superior puede despertar a una persona muy feliz de permanecer dormida en la ilusión, de esas que ni consideran que tienen ya que subir de nuevo al ascensor evolutivo para avanzar…muchos de nosotros podemos hacer ambas cosas…aceptar y experimentar cada dificultad que llega, conscientes de que es innecesario detenernos, sino que nos esperan nuevos niveles de conciencia.

Cualquier persona que viva plenamente en un estado de tres dimensiones está abierta y receptiva a toda clase de creencias que fluctuaban en el sistema de creencias de tres dimensiones. Estas creencias son impersonales y sólo se convierten en algo personal cuando son aceptadas. Dado que muchas vidas anteriores fueron vidas de privaciones, la energía de las experiencias difíciles a menudo permanecen almacenadas en la memoria celular, sin ser consciente la persona, incluso si ahora estamos espiritualmente despiertos, ellas permanecen.

Así que...

No nos juzguemos ser un fracaso cuando y alguna emoción, pensamiento o experiencia física negativa extraña estalla repentinamente en nuestra vida. Reconozcámoslo como parte de la memoria celular y veámoslo como una graduación, porque significa que hemos evolucionado lo suficiente como para ver y limpiar de forma permanente la energía de algo que podemos haber estado arrastrando mucho tiempo.

El propósito es detenernos en un piso, experimentar, ver, limpiar la escena y subir de nuevo al ascensor en busca de nuevos niveles…no quedarnos en ese piso no importa cuán tranquilo y centrados nos encontremos ahora que ya está limpio…eso es tentador, pero ni siquiera tenemos que hacer nada…solo permitirnos fluir, alegremente, atentamente…dejando que nuestro aspecto superior se encargue de mostrarnos la puerta en el momento adecuado.

Eso sí…cuando se nos muestra algo…avanzar sin miedo, confiando en que el cambio es lo único permanente en ésta espiral evolutiva infinita.

La danza de la Vida no nos permitirá detenernos. Aunque no estemos haciendo nada en particular…permitirnos el cambio constante e inexorable y fluir en la corriente nos lleva a más y más expansiones de conciencia…que es uno de los motivos que nos han hecho tomar forma dentro de la Infinita Divinidad.

Con Amor.

Tahíta

domingo, 4 de diciembre de 2016

MI AMIGA ANSIEDAD


"Sea agradecido con lo que llega, porque cada cosa situación o persona ha sido enviada como guía desde el más allá." ~ Rumi

La ansiedad es un visitante frecuentemente no invitado.

Se cierne…Va y viene. Se intensifica, nos domina. Se detiene dándonos alivio temporal, hasta que retorna…y nos persigue si tratamos de esquivarla.

La señal de mi ansiedad a menudo se caracteriza por un zumbido, una energía eléctrica que me sobrecarga. Solía ​​compararla en broma a una abeja zumbadora en mi mente y sistema energético. A pesar de que amo a las abejas, este insecto llamado ansiedad definitivamente no estaba en mi lista de mejores amigos.

Leí un pequeño texto ésta semana que me atrapó por la similitud…

“Una vez estaba conduciendo a mi hija de siete años de edad y su amiga a la escuela cuando una abeja real comenzó a zumbar dentro del auto, en el aparcamiento cerrado. Parecía feroz y enojada y estaba armada con un prometedor aguijón.

Sin reprimir mi pánico, salté del coche.

"Está bien, chicas, hay una abeja en el coche. Salgan rápidamente! "

La amiga de mi hija, Eva, permaneció en su asiento. Con extrema calma extendió su dedo, haciendo señas al insecto para que se posara sobre él. Cuando lo hizo, ella recibió su llegada con una sonrisa y la condujo fuera del coche.

La abeja voló.

"Todo lo que tienen que hacer es tratarlas bien y hacerse amigos de ellas," nos dijo Eva. "

Años más tarde nuestro personaje se despertó una mañana, con la alarma de la ansiedad en sus oídos. A diferencia de su teléfono, no podía apagarla. Al oír el zumbido de preocupación y pesimismo, temía tener que levantarse para enfrentar el día.

Entonces oyó otra cosa. Un zumbido. Pero este no provenía de ella; era una abeja agitándose contra su mesita de noche. Con atención consciente fue capaz de acompañar a la pequeña criatura a la ventana para que pudiera volar. La conexión momentánea con un insecto y el cese del zumbido fue para ella una experiencia gratificante.

Ahora, preguntémonos ¿y si pudiéramos amigarnos con la ansiedad y tratarla bien? Nuestra primera reacción siempre es tratar de eliminarla, de que pase o de ignorarla ocupándonos de otras cosas.

¿Qué podríamos hacer para hacernos amigos de la ansiedad?

Lo mismo que haríamos para amigarnos con una abeja: precaución, valor, compasión…y una paciente calma.

Tal vez podríamos tratar a la ansiedad como a nuestro mejor amigo

¿No es nuestro mejor amigo alguien que nos recuerda nuestros errores del pasado y nos ayuda a evitar repetirlos? Un amigo nos anima a tomar el tiempo para tratarnos mejor a nosotros mismos.

Con el tiempo he descubierto que la ansiedad puede hacer eso por nosotros, si estamos dispuestos a cambiar nuestra perspectiva.

Quienes me conocen saben que vivo retirada y amo la soledad. Recibo a pocas personas y no suelo cambiar el silencio por casi ninguna compañía. Así es mi personaje y lo acepto. Pero suele venir una amiga muy amorosa a quien realmente amo y valoro y aunque prefiero caminar sola…me llamó planeando caminar ambas sin rumbo una tarde.

Preparándome para su llegada, me di cuenta de una corriente subyacente de ansiedad. Para ser honesta, estaba malhumorada porque la ansiedad llegara durante un momento en que esperaba estar libre de estrés.

Recordando a mi voto de recibir a la ansiedad como mi mejor amiga, empecé responder mentalmente a “sus” inquietudes, que por supuesto eran creadas por mí:

¿Qué te preocupa? ¿Habla demasiado? ¿Inquiere cosas que no deseas responder? ¿Por qué te inquieta su compañía? ¿Qué te refleja?

Me di cuenta de que solo permitirme ese autoanálisis me calmó.

¿Te preocupa no tener ningún itinerario específico?

No.

Me senté y tomé algunas respiraciones.

¿De qué se trata éste nerviosismo? Esperé.

Al cabo surgió…

Es demasiado conversadora y agitada. Estoy tranquila y ahora tengo que salir y dejar mi silencio.

Una bombilla de luz se apagó. Vi el problema.

Detestaba pasar de mi soledad silenciosa y mi cobijado hogar a una caminata al aire libre colmada de conversaciones.

Las transiciones, en cualquier grado, representan el cambio, y todo cambio requiere una atención especial. Mi respuesta habitual es moverme rápido, moverme sin pensar. De repente elijo parar, escucharme y vislumbrar el origen del foco de ansiedad, sin tratar de apagarlo, sino observarlo y pactar la calma, desde una aceptación consciente y un reconocimiento de que esa ansiedad me señala puntos a trascender….energía del pasado acumulada que surge como un botón de alarma rojo, sin que haya peligro.

Una de las cosas que descubrí es que la ansiedad se producía siempre que saliendo del presente me representaba proyectándome ya a lo que vendría…en éste caso una larga caminata acompañada sin lugar a la observación silenciosa del paisaje y hablando seguramente de temas que no me interesaban…yo no estaba en el aquí y ahora…sino que me imaginaba caminando desganada con mi amada amiga que habla mucho.

Unos minutos para volver al presente y no construir futuros previsibles desde pasadas perspectivas fueron todo lo necesario para recuperar la serenidad y gratitud a mi amiga ansiedad. Se había puesto de manifiesto algo que había pasado por alto.

Nunca nuestra miga ansiedad se presenta si no nos “colgamos” de una experiencia pasada, proyectándola a futuro.

Mientras que su propio diálogo interno puede ser diferente, es posible que puedan ustedes también detenerse, escuchar las voces internas que le justifican ese estado inquieto, participar del diálogo interior y sentir como se desvanece la tensión permitiendo que se manifieste “lo que es” sin especulaciones de lo que fue o podría ser.

Por supuesto salí con mi amiga, la pasamos bien y recordé mantenerme disfrutando ese presente fuera como fuera…de hecho ella no habló demasiado y disfrutó del paisaje como lo hago.

A veces, la ansiedad sólo nos está pidiendo acuse de recibo. Unas pocas respiraciones para despejar la mente nos dará más oxígeno, una palabra simpática, o un corto paseo al aire libre pueden ser la respuesta. Lo importante es no huirle sino atender sus señales que casi siempre se basan en pequeñas actitudes a cambiar o enfoques de consciencia en los que aplicar la atención plena.

Hay momentos en que se requiere un diálogo más profundo con la ansiedad.

¿Acaso nuestros mejores amigos humanos no nos dan un codazo animándonos a tomar ciertos riesgos para llegar a cualquier final exitoso?

La ansiedad puede hacer eso también.

No es que tengamos que convertirnos en puristas, pero la ansiedad puede hacernos detener para que consideremos cómo estamos alimentándonos y descansando, cuanta tensión desatendemos, si escuchamos a nuestro cuerpo y a nuestras relaciones, etc.

Por otro lado, van a llegar a nuestra vida desafíos, aparentes tragedias, muertes, pérdidas, rechazo, y otros visitantes inesperados. Al experimentar estos desafíos, la ansiedad puede aparecer en toda su fuerza, abrumándonos más.

Si la escuchamos, podremos saber qué hacer para suavizar la dureza de los acontecimientos.

Tal vez el mero reconocimiento de la gravedad de la situación puede traer alivio. Tal vez algunas consideraciones conscientes puedan suavizar el camino. Tal vez necesitemos el apoyo de los demás. O tal vez solo respiración consciente, un paseo, meditación andando, o lo que sea que sientan en ese momento hacer o no hacer.

La ansiedad, como mejor amiga, puede recordarnos que tenemos que reducir la velocidad y cuidar de nosotros mismos, o tener mayor compasión y empatía por nosotros mismos y los otros. O tal vez llegue a recordarnos nuestra vitalidad y capacidad de transformarnos y transformar en el Todo.

Si la escuchas, escucha de verdad .

Si tratamos a la ansiedad como un amigo, los mensajes llegarán como un susurro, no como un grito. Esta fuerza invisible se alineará con nosotros si se lo permitimos, no huyendo sino alineándonos nosotros con ella.

Puede parecer a veces en exceso pesimista, nos puede empujar y llevarnos no tan amablemente a ver lo que no vemos para enfrentarlo ( no de lucha sino de ponernos enfrente) y trascenderlo en el ahora…pero es una herramienta que nos permitimos para finalmente descubrir y apreciar su magnificencia…la suya y la de todo lo que llega a manifestarse en nuestro juego, permitido por la Fuente, el plan del Alma y el personaje humano que aún ansioso, descentrado e impaciente…puede tomarse conscientemente al menos a veces el permiso de parar y entablar un sanador diálogo con lo que es…para sanar de lo que fue y disfrutar de lo que será…AQUÍ Y AHORA.

¿Qué mensaje mágico te está trayendo la amistad con tu ansiedad?

Tómate el tiempo…para y déjala expresarse con tu más íntima voz.

Con Amor.

Tahíta